La Fiscalía pidió este 1 de marzo otros cinco años y tres meses de cárcel contra el rapero catalán Pablo Hasél, esta vez por los disturbios del 25 de marzo de 2018, tras la entonces detención del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. El arresto del artista el pasado 16 de febrero y la sentencia a nueve meses de prisión por “glorificar al terrorismo” e insultar a la monarquía española ha desatado una ola de protestas en las últimas semanas.

El rapero catalán, Pablo Rivadullo Duró, conocido por su nombre artístico de Pablo Hasél, se enfrenta a una nueva acusación que podría recrudecer aún más la ola de protestas de quienes exigen su liberación. Este lunes, la Fiscalía pidió otros cinco años y tres meses de cárcel en contra del artista, acusado de participar en el intento de asalto a la subdelegación del Gobierno de Lleida, en medio de las fuertes protestas por la detención en ese momento del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en Alemania.

Las autoridades lo acusan de formar parte del grupo que incitó al ataque contra los Mossos d’Esquadra que resguardaban el edificio en la noche del 25 de marzo de 2018. Al menos cuatro oficiales resultaron heridos y la sede de Gobierno al igual que varios vehículos policiales, fueron atacados.

Según el Ministerio Público, citado por el diario local ‘El Mundo’, la intención del rapero fue hacer caer el operativo de los uniformados para acceder al recinto, símbolo del Gobierno central en la ciudad catalana: “Previo acuerdo con otras personas no identificadas, (los acusados) empujaron a las líneas policiales hacia el edificio, gritando e incitando al resto de los 3.000 manifestantes que al menos allí se encontraban”.

La nueva acusación se conoce en un momento de crispación

Pablo Hasél se encuentra detenido desde el pasado 16 de febrero, por otro caso que ha desatado una ola de descontento de sus simpatizantes, que exigen que sea liberado.

El artista fue sentenciado a nueve meses de prisión, acusado de “glorificar al terrorismo” e insultar a la monarquía española. El señalamiento se centra en que, en las letras de sus canciones, Hasél menciona al rey emérito Juan Carlos I como un “capo mafioso” y lo clasifica de “borracho tirano”. Asimismo, acusa a la policía de torturar y matar a manifestantes y migrantes. También fue condenado por letras y tuits que incluían referencias al grupo paramilitar separatista vasco ETA y comparaban a los jueces españoles con los nazis.

Esa condena es considerada por varios sectores de la sociedad como una violación a la libertad de expresión, lo que ha desatado una ola de protestas que aún no se detiene.