Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Las encuestas de salida para la gubernatura de Nuevo León empezarán a definir a los candidatos competitivos. Habrá muchas encuestas, pero sólo algunas serias. Los candidatos pueden propagar en redes sociales que están encima de sus competidores con encuestas falsas, pero también deben encargar encuestas verdaderas, las que los ubica en la realidad.

Ya que comenzó hace mucho su precampaña, Clara Luz Flores Carrales lleva ventaja. Seguirá siendo la puntera. Además, logró negociar con el presidente Andrés Manuel López Obrador y con el líder nacional de Morena, Mario Delgado, que ella llevaría mano en las candidaturas. Esto le ha proporcionado una movilidad de la cual carecen los otros candidatos. Ni siquiera con Tatiana Clouthier, quien era la candidata “natural” de Morena, pudieran ganar la gubernatura. Sin Clara Luz, Morena estaba perdida, por eso el espectro incluyente, donde caben los morenistas, pero no deciden. Hasta ahora la coalición de Flores Carrales le ha proporcionado excelentes dividendos. Su (supuesto) mayor negativo, su esposo Abel Guerra, opera y, sin embargo, no aparece.

El representante del PRI medinista ha hecho una gran inversión a su campaña desde el presupuesto público de la administración de Monterrey. Adrián de la Garza Santos tuvo una administración sin grandes sobresaltos de corrupción y ha tenido un equipo administrativo que le da buenos resultados en finanzas e inversión pública. A falta de otros, es el candidato de la derecha y, por tanto, del poderoso capital de los capitanes regios. Ante López Obrador y Clara Luz, los capitanes se decidieron inicialmente por Adrián, quien proyecta una imagen de político limpio. Su mayor negativo es el ex gobernador Rodrigo Medina de la Cruz y el compadre Francisco Cienfuegos, quienes arrastrarán a De la Garza Santos a las campañas negativas y a la guerra sucia en contra de Clara Luz (ya se vio cómo se la jugaron para tratar de descarrilar a Luis Donaldo Colosio Riojas). Mantenerse en el segundo lugar y competirle el primer lugar a la candidata de Morena es una tarea cuesta arriba. Los medinistas abrieron la puerta de la judicialización de estas elecciones y al partido del presidente no le ganarán en la mesa.

Fernando Larrazabal Bretón tiene a favor la marca del PAN, pero no lo favorece la nueva cúpula panista que, siempre hay que repetirlo, vela más por sus intereses que por los intereses del partido. Así se la jugaron a Felipe de Jesús Cantú. Por eso Larrazabal Bretón tiene que hacer un doble esfuerzo: desplazar a Adrián de la Garza en el segundo lugar manteniendo la estructura electoral del partido, a pesar de la desbandada que provocaron el alcalde de San Nicolás, Zeferino Salgado, y el diputado federal, Raúl Gracia. Más allá del tik tok, Larrazabal debiera de convertirse en el candidato serio y, sobre todo, confiable para los ciudadanos.

La recuperación de Samuel García Sepúlveda ha sido lenta. Se sabe que como dan vida, las redes sociales también matan. En una campaña sin consortes, Samuel García puede aprovechar más su relación matrimonial. Esta pareja está hecha para las redes sociales, sólo que hay que manejar esas redes intrépida y seriamente: que la forma no se vuelva el fondo. Para desplazar a Adrián de la Garza y convertirse en la opción competitiva de Clara Luz Flores, el candidato a la gubernatura por Movimiento Ciudadano tiene que ir, en principio, por los votos del PAN y profundizar en los temas polémicos que han afectado a los ciudadanos. También cicatrizar de una vez y para siempre, las posibles heridas políticas que tuvo con Colosio Riojas. A diferencia de sus competidores, Samuel tiene todo el tiempo del mundo para ser gobernador. Su última carta nunca será el 2021.

Las campañas apenas empiezan, nadie tiene la victoria asegurada; tampoco ningún candidato ha consolidado su derrota (y ese podría ser el mensaje de Artemidoro en este crucial marzo).