Por Manuel Díaz

@diaz_manuel

Las manifestaciones y protestas de grupos feministas de este año y de los dos anteriores, revelan el egocentrismo, narcisismo, conservadurismo e intolerancia del compañero presidente y camarada.

Egocentrismo y narcisismo

Para AMLO las protestas de los grupos feministas son ataques de los “conservadores” hacia su gobierno y su persona.

A este presidente se le olvida que la lucha por los derechos de las mujeres lleva muchos años, pero, desde su corta visión, la historia inicia y termina con él, Dice que son los conservadores quienes se “disfrazan de feministas para lanzarse contra su gobierno” y se victimiza:

“Con motivo del nuevo aniversario del Día de las Mujeres, se ha desatado una campaña de desprestigio en contra del gobierno y de mi persona. La derecha está muy ofuscada, molesta, irritada y se vuelven ambientalistas o feministas, el propósito es atacar al gobierno.”

AMLO

Y en la conferencia de ayer, la misma verborrea y mentiras de siempre: “Antes no había esas protestas, empezaron con nuestro gobierno, porque, valiéndose de un movimiento justo, noble, se aprovechan para lanzarse en contra del gobierno”.

No es así, sólo como dato, de acuerdo con un estudio de la Agencia de Comunicación e Información de la Mujer (Cimac) de 2007 a 2017 se registraron al menos 124 manifestaciones en las calles de la CDMX y 2,613 a nivel nacional, a las que habría que sumar las del 2018 a la fecha.

Además, quizá por carecer del hábito de la lectura, AMLO miente para justificar que sólo su gobierno actúa:

“Es cosa de preguntarnos, cuando se da la violación de la señora Ernestina Ascencio en la Sierra de Zongolica, cuántos reportajes hizo Televisa o Azteca, o el Reforma o El Universal o Milenio. ¿Qué se dijo de eso?, ¿qué pasaba desde antes con las muertas de Juárez?, ¿qué hacían los medios? Silencio cómplice.”

AMLO.

Si su vocero y traductor Jesús Ramírez, hiciera una búsqueda rápida en esos diarios, el compañero presidente se enteraría que la lamentable violación y muerte a manos de militares de la indígena Ernestina Ascencio fue nota desde el día que se presentaron las denuncias en 2007 y que incluso, ante la presión de las organizaciones sociales que tanto detesta, se lograron avances y hasta internacionalización del caso, y que Reforma dio un seguimiento puntual por parte de Carmen Aristegui.

Lo que quizá molesta al presidente es que el movimiento feminista no tiene trasfondo electorero ni un liderazgo político, lo que le impide tener un contrincante en la arena electoral, entonces solo le queda decir que es un movimiento “de los conservadores”.

Conservadurismo

Por intentar mantener una agenda evangélica López Obrador llega al extremo del conservadurismo. Las legítimas demandas de las mujeres contradicen su pensamiento conservador. Asegura que sus adversarios, “pueden ir a los templos los domingos y confiesan y comulgan, pero olvidan los mandamientos, nada más van los domingos a confesar y a comulgar para dejar en cero el marcador y volver otra vez a cometer pecados sociales, y de nuevo el domingo a dejar en cero el marcador”.

La agenda a favor de las mujeres se detuvo en diciembre de 2018 a la llegada de AMLO, cuando la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero reconoció la lucha de la mujer que alcanzó triunfos y los citó: La matrícula universitaria, la creación del Inmujeres, la aprobación en muchos estados de la interrupción legal del embarazo, la incorporación de requisitos de paridad de género en las leyes electorales, la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la aplicación de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, la tipificación del delito de feminicidio.

Pero ninguno de estos avances corresponde al gobierno de la 4T, es decir, después de casi tres años de gobierno, no ha habido avances y sí la cancelación de programas y políticas de apoyo a la mujer.

Intolerancia y represión

Recurriendo a los dichos populares, como le gusta al presidente, recordamos aquel que dice “a explicación no pedida, acusación manifiesta”. Para justificar su autoritarismo basado en su conservadurismo fascista, asegura:

“No, no somos iguales. El conservadurismo es sinónimo de autoritarismo, que no se olvide,”

AMLO

En un informe reciente Amnistía Internacional reconoce las prácticas de violencia y abuso contra las mujeres por parte de la policía mexicana. Dice que en cinco manifestaciones ocurridas durante 2020 las autoridades han violado los derechos humanos de las mujeres durante las protestas. El documento denuncia detenciones arbitrarias, amenazas, intimidación, estigmas y hasta violencia sexual.

En la marcha de ayer, además de la provocación con las vallas, hubo hostigamiento e intimidación por parte de los granaderos, encapsulando a las manifestantes e incluso, algunas fotos que circularon en las redes sociales y sugerían la presencia de francotiradores en el techo de Palacio Nacional, se hicieron tendencia.


Hombres en Palacio Nacional/ Nancy Gómez


Más tarde el vocero de la presidencia, Jesús Ramírez, aclaró que no eran “francotiradores” sino inhibidores de drones:

El presidente no entiende que el movimiento feminista va mucho más allá de su gobierno. Son décadas de una lucha que en estos tres años se ha encontrado con el mayor freno ante su perfil conservador que raya en lo misógino el cual se refleja inclusive, con la renuncia de Estefanía Veloz a su partido Morena por considerar que se ha traicionado a las mujeres, en especial a las víctimas de violación.