Por Obed Campos.

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Del choque del de camión urbano de pasajeros y la pipa que, como ya se publicó, dejó un saldo de 11 muertos y 7 lesionados, en el municipio de Salinas Victoria, hace cuatro días, poco se irá a saber de las causas, pero viene saliendo información de cómo maneja el alcalde de ese municipio su administración.

Me cuentan, tras el lamentable percance, que el alcalde de Salinas Victoria, Gonzalo Elizondo Lira, nombró a un “director de Tránsito y vialidad”, pero solamente en el papel, porque por el lado oscuro, quien maneja las maletas de esa corporación es un tal Pedro Méndez.

¿Y quién es este sujeto? Ah, pues es el yerno de un tal “Profesor Toño”, quien hace lo mismo, pero en el rubro de obras públicas.

Es decir, en el papel existe una estructura con oficinas y todo, respecto a la burocracia de esas dos áreas, pero quienes las controlan no aparecen oficialmente por ningún lado, y aunque tienen todo el mando y la manga ancha, solamente le responden al alcalde.

Lo más grave, como ya se vio en el choque con incendio entre la pipa y el camión de pasajeros, es que Pedro Méndez se dedica nada más a cobrar las cuotas y a ordenar sin ton ni son en la corporación municipal y por supuesto que no acude a los exámenes de control de confianza porque el que firma como director de Tránsito, hace lo propio.

Así, cada unidad de transporte pesado que pasa por el municipio tiene que pagar cuota… Y si toma usted en cuenta que es en Salinas Victoria donde se instaló el “Interpuerto”, la cantidad de unidades de carga y pipas es suficiente como para que Méndez, quien a principios de la administración llegaba en autobús, ahora llegue en camioneta con chofer y escolta.

En esta situación irregular, que explica por qué los asuntos viales se manejan con criterios bananeros, son muchas autoridades las involucradas y uno se pregunta dónde está la auditoría de Seguridad Pública del Estado, ciega ante esta situación…

SAMUEL GARCIA, PROMETER NO EMPOBRECE, O EL VIEJO NUEVO LEÓN

Uno de los estandartes verbales de Samuel García Sepúlveda, pirrurris que quiere ser gobernador de Nuevo León, es “quitarle lo viejo a Nuevo León”, pero con la última promesa se vio más anquilosado que los dinosaurios del PRI.

Samuel se queja un día sí y otro también de que es víctima de la persecución de los dinosaurios, pero sale con lo mismo y hasta les copia las promesas que no se pueden cumplir.

La última con la que salió es conque va a construir una carretera que conecte la autopista Monterrey-Laredo con el puerto fronterizo de Colombia, Nuevo León.

Ese proyecto, bautizado hace como 40 años como Carretera La Gloria-Colombia que promete detonará las importaciones y exportaciones del estado, es y ha sido promesa de campaña de todos los últimos dinosaurios panistas y priistas que han hecho campaña en este estado.

¿Por qué nadie se atreve a cumplirlo? Ah, pues porque los terrenos por los que pasaría la obra tienen dueño, con alta agenda e influencias. Así que, a otro perro con ese hueso.