Por Obed Campos.

obedcampos@gmail.com

@obedc

El periodista Plácido Garza, siempre tan acertado, dio al clavo con el “bautizo” de la postulación del obispo emérito de Ecatepec, Edomex, Onésimo Cepeda, como “La vacilada de Semana de Pascua”.

Y es que el ¿partido? “Fuerza por México”, que hace poco menos de un mes postuló (o le regaló) a la polémica ex alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes, la Secretaría Nacional de esa organización, informó que la ex edil, —quien salió por pies del Palacio de Cristal, que ocupa el Cabildo Regio en el 2015— en este 2021 recibió de obsequio una posible curul al Congreso de Nuevo León, por la vía plurinominal.

O sea que Margarita, quien en el 2018 renunció a su militancia de casi 20 años en el PAN, no va a hacer campaña y llegará al puesto (y la gorda “dieta” de diputada) nada más por su linda carita… Bueno, aunque quedan pendientes unos detallitos…

El experimentado Plácido Garza dice que recibió una llamada a su teléfono personal (número tan privado, que ni yo, que soy su amigo conozco) para invitarle, a nombre de Gerardo Islas Maldonado y Pedro Haces Barba, mandamases de “Fuerza por México” a la consagración, perdón, unción, (otra vez me salió lo mocho) al registro oficial de la precandidatura del religioso en el municipio de Ecatepec, en el famoso estado de Zacazonapan… O más bien dicho, donde se encuentra Zacazonapan.

Claro que para Arellanes la curul no es pan comido, porque su nuevo partido debe obtener al menos el 3 por ciento de los votos en las elecciones del próximo 6 de junio.

Y a todo esto, alguien recuerda quién es el candidato a la gubernatura de Nuevo León de “Fuerza por México”, ah, sí, se trata del médico que ocupó la sub Secretaría de Salud en el estado, Emilio Jacques Rivera.

Y entonces, ¿Onésimo deshoja la margarita y Margarita reza el rosario? O algo así…

AGUA BENDITA, PARA SAMUEL GARCÍA
A propósito de las Pascuas que vivimos actualmente, dicen los religiosos que esta es una buena oportunidad para que el joven Samuel García, el más imberbe de los aspirantes a la gubernatura de Nuevo León, en un acto de contrición reconozca sus pecados y se encomiende a fin de salir avante en la empresa de su candidatura.

Lo primero que debe de reconocer como su “mea culpa” (con golpes de pecho si él quiere) es que los líos en los que se ha metido, no son culpa de su edad o su impericia… sino de la egolatría y megalomanía con que tiene llena su alma y que se reflejan en su personalidad.

Alguno de sus allegados, con artilugios espirituales en mano, debe de decirle a Samuel que la soberbia es el peor de los pecados capitales, y que esta falta mortal se le ve reflejada cuando no es capaz de aceptar sus errores.

Bonito gobernador tendría Nuevo León con un tipo insensible a los problemas del pueblo… Problemas de a deveras, como el hambre y la enfermedad y la miseria, y no los líos de no quererse levantar temprano a acompañar a papi al golf, por la cruda.