Por Obed Campos.

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La detención errónea del candidato a la alcaldía de Salinas Victoria por Movimiento Ciudadano, Raúl Cantú de la Garza, muestra dos facetas de nuestra sociedad: La primera es la cara de la injusticia por las pifias de las autoridades encargadas de administrar la justicia. La segunda es la facilidad con la cual se nos da el escarnio a los mexicanos, tan “créidos” de tanto complot que nos ofrezcan en redes sociales y en medios de comunicación.

Para el segundo punto, pongo por ejemplo a la columna M.A.Kiavelo de El Norte, que ayer publicó: “DE botepronto, pinta que el sospechosismo of cors recae sobre la relación de Movimiento Ciudadano con el crimen organizado, por tratarse de un suspirante del partido naranja… PEEERO, en uno de esos extraños giros de la grilla y de la vida, resulta que, más que a MC, el escándalo le pega seco y directo al PRI: a la ex Secretaria General del tricolor estatal, Lorena de la Garza, que es prima del implicado, Raúl Cantú de la Garza, ya Francisco “Chispitas” Cienfuegos, amigo del interfecto…” Y en otras secciones del mismo periódico juzgaron y condenaron al sospechoso detenido.

¿Ya preparan alguna disculpa los empleados de Alejandro Junco de la Vega? Apuesto que no.

Lo único cierto es que Cantú de la Garza salió de su domicilio a realizar actividades de la campaña electoral, en compañía de su esposa, y encargó a sus hijos, ambos menores de edad con personal de confianza y domésticos en su casa. A dicho de sus abogados, a los pocos minutos la pareja recibió una llamada en la que les informaron que personas encapuchados estaban intentando ingresar a su domicilio, por lo que Cantú de la Garza regresó a su casa a ver qué estaba sucediendo.

Lo que siguió fue el infierno para De la Garza y su familia, a quienes de nada les valió pedir defensa ya que se supo desde el principio que la orden de cateo del Juez Federal no involucraba ni autorizaba irrumpir en el domicilio del candidato, atribuido a la “cercanía” de los otros inmuebles objeto del cateo, donde sí había presunto delito que perseguir.

La defensa de Raúl se queja de que hubo varias inconsistencias en el acto del cateo, como, primero que nada, que el domicilio del cateado del candidato no coincide con los domicilios señalados por el juez federal para cateo, ni en el mapa ni en coordenadas de GPS.

Los elementos que realizaron la diligencia no privilegiaron el dar protección a los hijos de Raúl, dos pequeños de 4 y 2 años de edad, quienes estuvieron a su suerte durante las más de 10 horas que duró el operativo. Esto sin hacer caso a los lineamientos del Juez Federal que ordena retirarlos de manera inmediata del domicilio previo a realizar actos de investigación, así como el deber de depositarlos bajo la custodia de algún familiar.

Tampoco los cateadores permitieron la presencia de los visitadores de derechos humanos durante las acciones ni se permitió que intervinieran abogados de la familia durante las acciones.

La familia aclara que las armas encontradas en el domicilio de Raúl Cantú son de cacería y están bien y plenamente registradas ante la autoridad federal, en este caso la SEDENA, la cual expidió los permisos en favor del padre de Raúl, quien se les heredó.

Esta mañana, en su acostumbrada rueda de prensa, el presidente López Obrador anunció la liberación de Cantú de la Garza, pero no aceptó el error y tras disculpar las acciones de las autoridades dijo que hasta el lunes ampliaría el tema… Así que ni el “usted disculpe” alcanzaron ni Raúl ni su familia.