Por Jorge Narváez.

La afición de Nuevo León regresa a los estadios. Una actividad que estaba suspendida desde hace 13 meses y que ahora está el reto de mantenerla abierta. Todo depende del comportamiento de los asistentes y eso preocupa más de uno, sobre todo a las directivas.

Resulta que el estadio Universitario dejará entrar a un aproximado de ocho mil 400 aficionados; es una cifra alta para Tigres, que deberá vigilar, supervisar y hasta llamarles la atención a quienes no acaten el protocolo. El mismo panorama se presentará en el BBVA, pero con un poco más de gente, pues entrarían 10 mil.

Según lo dicho por las autoridades, a la primera que se incumplan los protocolos habrá multa y la suspensión de partidos. Ojalá sean estrictos en ese sentido, aunque claro está que el Gobierno no querrá echarse encima a los empresarios que ansían recibir ingresos de las que son prácticamente las “cantinas más grandes” de la ciudad.

Ojalá que la afición se pueda comportar y cumpla con las disposiciones de Salud, no sólo por las directivas, sino por ellos mismos. Esta reapertura es una prueba para ir aumentando el aforo. Pero es una prueba de fuego para ver el temple de la afición y los empresarios del futbol. Está en manos de ellos mismos cumplir o regresar a los estadios vacíos.

Recordemos que la afición de Nuevo León fue de las primeras en erradicar el grito homofóbico en los estadios, y eso habla bien de ellos. La expectativa es que también cumplan en esta ocasión. Sin embargo, los que andan enojados son los Libres y Lokos, el grupo de animación, a quienes se les cerró su área y eso provocó su descontento. Como si en otro sitio del estadio se aliente mejor que en otro, además es bien conocido que algunos apoyan dando la espalda a la cancha.

La reapertura de estadios en México va avanzando. Cada vez la afición vuelve a los recintos deportivos, quizá por los bajos casos de contagios en los estados o por elecciones. Lo cierto es que de momento ningún estadio ha vuelto a cerrar, lo que indica un buen funcionamiento de los protocolos. Al menos eso se puede imaginar porque también existe la posibilidad de hacerse de oídos sordos.

Esperemos que la afición de Nuevo León no sea la primera rebelde y por su culpa las autoridades cierren otra vez los estadios, que no son una actividad esencial, pero ante el avance de reapertura ya les tocaba.

Fotografía: Rayados/ ONCEdiario

@SoyJorgeNarvaez