Por Félix Cortés Camarillo.

Formalmente hoy termina el período sexagenario de los hermanos Castro en el poder omnímodo en Cuba. Muerto Fidel, hoy lunes para cerrar con broche de oro el congreso del Partido Comunista de Cuba, su hermano y heredero Raúl abandona el cargo de primer secretario; aunque siga con el peso específico que su histórico papel en el triunfo de la Revolución, Raúl Castro ya no tendrá injerencia directa en la conducción del gobierno isleño.

Fidel Castro nunca fue un comunista; en su juventud de estudiante, él seguía al político social demócrata y fundador del Partido del Pueblo Cubano, mejor conocido como partido Ortodoxo, Eduardo Chibás y Ribas, quien pasó a la historia por haberse pegado un balazo en la ingle mientras conducía su programa dominical de radio en La Habana. Esa herida le llevó a la muerte.

Los causantes del curso del gobierno cubano en su entrega a la ideología, economía y política de Nikita Jruschev y Leonid Brezhnev fueron los diez presidentes de los Estados Unidos que durante 62 años trataron de derribar a los Castro sitiando económicamente la isla. Con la economía del monocultivo azucarero, Fidel, bajo el consejo de Ernesto Guevara, proclamó sin gran entusiasmo su afiliación al comunismo mundial después del fracaso de la invasión de Playa Girón, auspiciada por el gobierno norteamericano pero dejada desamparada en el desembarco de Bahía de Cochinos.

En otros tiempos la noticia del retiro de los Castro del poder en Cuba hubiera causado regocijo en las calles de Miami, en donde se concentró el exilio de los cubanos pudientes, radicales opositores a la Revolución. Los hijos de estos hombres han olvidado su cubanía y el propósito de sus mayores “este año cae Fidel”, que solamente el paso del tiempo y la evolución natural les cumplió.

Los cubanos de Florida, al igual que los que se quedaron en la isla, saben perfectamente bien que el desarrollo de su país hacia una sociedad moderna y a un proyecto democrático no va a llegar desde la calle ocho; la oposición que a regañadientes el propio Raúl Castro accedió a permitir a cuenta gotas está activa y creciendo. Está integrada mayormente por hombres y mujeres que nacieron ya con los Castro en el poder y fueron educados en un país que trataba de llegar a las metas del socialismo -a cada uno según su trabajo- y soñando con acercarse a las del comunismo: a cada uno según su necesidad. De esa manera, Cuba ha vivido en un período de constante crisis económica que se refleja en el desabasto de lo elemental y el racionamiento de lo disponible, y bajo un régimen opresivo que no permite libertades esenciales de expresión y agrupamiento político.

El propio presidente actual de Cuba, Díaz

SUGERENCIA para la mañanera, porque no me dejan entrar sin tapabocas: con todo respeto, señor presidente: tenga un gesto de humanidad y ordénele al supremo juez Saldívar que rechace el regalito envenenado que le mandó el Senado de la República y rescate así lo poco que le queda de prestigio profesional y perfil ético. Si los senadores le obedecieron, ¿cómo se le va a resistir el presidente de la Suprema Corte?

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