Ante las altas temperaturas registradas en el área metropolitana, el Instituto Mexicano del Seguro Social emitió una serie de recomendaciones para evitar golpes de calor o incidentes derivados del intenso calor.

Dicha dependencia recomienda tomar, por lo menos, 2 litros de agua al día para reponer lo perdido y extremar medidas preventivas, principalmente con los adultos mayores y los niños, quienes son los más vulnerables de sufrir vómitos y diarreas, informó la jefa de Fomento a la Salud en el Hospital General de Zona (HGZ) No. 4 del IMSS Nuevo León, doctora María Guadalupe Cortés.

La vocera del IMSS explicó que existen distintos tipos de deshidratación. La deshidratación leve se manifiesta en problemas de gastroenteritis, los niños sufren de vómito por lo que se recomienda ingerir electrolitos orales.

En una deshidratación moderada, el paciente presenta dolor de cabeza, mareos, debilidad, ante lo cual se recomienda acudir a atención médica; el reposo e ingerir abundantes líquidos (agua con electrolitos orales) son indispensables.

Con una deshidratación severa, el afectado presenta afección por algún proceso infeccioso o golpe de calor; acompañándose de evacuaciones diarreicas frecuentes (más de ocho veces al día), vómito y fiebre.

Ante estos síntomas, es necesaria la hospitalización inmediata para iniciar un tratamiento que le repondrá la pérdida de líquidos y atienda la infección y/o el golpe de calor.

En caso de que un menor presente diarrea o vómito, lo más recomendable es acercarse a las Unidades de Medicina Familiar (UMF) para que su médico evalúe y determine si se trata de una deshidratación. Si el diagnóstico es positivo, se le administrarán medicamentos necesarios para su recuperación, comentó la doctora Cortés.

En los adultos mayores, agregó, la deshidratación puede presentarse por no ingerir suficiente agua, ante una pérdida del apetito o por padecer alguna enfermedad como la diabetes. Protegerse del sol no solo ayuda a prevenir la deshidratación, sino a evitar envejecimiento prematuro y cáncer de piel.

Es recomendable que, al exponerse al intenso calor, las personas usen ropa fresca y de algodón, se cubran la cabeza para evitar ser afectados de manera directa por los rayos del sol, usen bloqueador solar de amplio espectro y con factor de protección solar o SPF (por sus siglas en inglés) de por lo menos 30, que brindan protección contra rayos ultravioleta tipo A (UVA) y del tipo B (UVB).

“Al estar al aire libre bajo el sol, es mejor usar ropa ligera y colores claros, un sombrero de ala ancha para proteger la mayor cantidad de piel posible. También es necesario proteger los ojos con lentes de sol que bloqueen como mínimo el 99 por ciento de la luz ultravioleta (UV)”, explicó la doctora del IMSS, quien recomendó limitar la exposición directa al sol especialmente entre las 10 y 16 horas, cuando los rayos UV son más fuertes.

En los hogares es conveniente contar con fórmula de electrolitos orales, que se ofrecen en los módulos PrevenIMSS, ubicados en todas las UMF, ya que representa una buena y práctica alternativa de hidratación, concluyó la vocera del IMSS.