Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

El triunfo del candidato Samuel García Sepúlveda a la gubernatura de Nuevo León es precario y, si me apuran un poco, pírrico. ¿Hasta dónde llega la representatividad de Samuel? A muy poco. En una elección donde sufragó alrededor del 50 por ciento del padrón, Samuel obtuvo casi el 37 por ciento de la votación, de la votación del 50 por ciento del padrón. ¿En realidad a cuántos ciudadanos representa?

Las urnas le pudieron dar legalidad a García Sepúlveda, no le han dado legitimidad. Su representatividad, en los sectores que no son afines a la joven Generación Z, sigue en entredicho. El cincuenta por ciento de abstención y el 63 por ciento de votantes del otro 50 por ciento, le dieron la espalda. ¿A cuánto equivale del100 por ciento total? Aquí el triunfalismo se convierte en ilusión. Samuel llegará a la gubernatura electa y, posiblemente, constitucional, debilitado.

Enemigos íntimos, Samuel García y Mariana Rodríguez deberán, como le hicieron antes, superar sus conflictos: la misoginia de Samuel y la frivolidad de Mariana. La esposa de Samuel no estuvo explícitamente en la boleta de Movimiento Ciudadano, pero sí lo estuvo implícitamente. Ahora la prensa internacional y la prensa rosa, la prensa del corazón (Quién, Hola!) la convertirán en un fenómeno, en una distopía, en una singularidad, peor, en una anomalía electoral.

Un error de Samuel sería encelarse de la popularidad digital de Mariana; un error de Mariana sería creerse la vicegobernadora de Nuevo León. Como influencer, Mariana estuvo en la boleta; como candidata, nunca. Otro error de Samuel sería revivir públicamente su misoginia, que ya le costó demasiado en los meses anteriores a la elección.

Es un error de extranjería decir que Samuel destrozó a los partidos tradicionales. Esa visión no corresponde a la realidad de Nuevo León. Ya vimos que Samuel llega con poca representatividad ciudadana, también empresarial y confrontado con la 4T.

Sin el Congreso local, dominado por Acción Nacional y el PRI, Samuel tendrá poca movilidad financiera, presupuestal, además, el Poder Ejecutivo no podrá ser ejecutivo en sus iniciativas. Sin los municipios demográficamente importantes, Samuel no tendrá la gobernanza que pudiese plantear. Sin los recursos de la federación, por su inútil conflicto con el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo inmovilizarán, sobre todo, en obra pública.

El populismo sin lana es “inutilismo”. En una sociedad derrotada por la desigualdad, creer gobernar haciendo un estadio para los Tigres, es ingenuidad. En campaña, el panista pragmático Fernando Larrazabal se lo repitió, sus proyectos no sólo son suntuosos, son inviables. No se trata de quedar bien con la afición Tigre o Rayada, se trata de solucionar los problemas urgentes de movilidad, de suministro de agua, de seguridad pública y familiar (para alguien que es misógino tal vez no le interesen los feminicidios), de economía y tantos otros.

Las burbujas son pompas de jabón: resplandecen en la incandescencia de cualquier luz e, indefectiblemente, perecen. El artista Andy Warhol nos previno de los 15 minutos de fama, así Mariana Rodríguez. Se sabe que la sociedad del espectáculo es cruel, efímera, por eso Tik Tok e Instagram son instantáneos. Dos pelis, Cindy La Regiay Ya no estoy aquí: la desigualdad, la desigualdad.

Gobernar Nuevo León sin conocer el Metro o la Ruta 117 es un error. Cabalgar sin labrar en lo rural, también. Asumir que San Pedro es Nuevo León, peor. ¡Qué cosas tiene la política, Samuel! ¡Qué cosas tiene la vida, Mariana!