El pasado 21 de junio, fue encontrado el cuerpo de Tomás Rojo por peritos de la fiscalía de justicia del Estado de Sonora, en un paraje del territorio yaqui la señal de que la lucha no parará.

La crisis de seguridad que se vive en la comunidad Yaqui tiene un sólo objetivo, hacerse del control del agua que por mucho tiempo perteneció a este pueblo.

No es nuevo el hecho de que los ataques a este grupo de mexicanos ha ido creciendo, desde 2010, en el gobierno de Felipe Calderón, se buscó quitarles este recurso que por mucho tiempo había estado en disposición de toda la comunidad, cosa que en esa administración se empezó retirar a partir del plan de la construcción del Acueducto Independencia.

Hoy, la tribu y comunidad Yaqui viven un asedio por parte de las agresiones de cacicazgos, los agricultores y sobre todo, del crimen organizado quién ya está tomando parte de esta pelea, denunciaron con el asesinato de Tomás Rojo.

Todo ocurrió cuando en el mes de mayo de 2021, se reportó la desaparición de Tomás Rojo, el mítico vocero de la etnia yaqui y cabeza de la defensa del agua de la comunidad quien fue visto por última vez en la comunidad de Vícam.

Tras varios días de búsqueda, el pasado 21 de junio el cuerpo del vocero fue hallado sin vida.

El problema que vive esta comunidad contra todos esto oportunistas que quieren acabar con su presencia está afectando los acuíferos y los cuerpos de agua se han acentuado, por lo cual las comunidades han optado por la lucha jurídica y las movilizaciones.

El pueblo yaqui en Sonora siempre ha enfrentado agresiones y represiones que ahora se dan en un contexto de crisis del líquido en la región, además de que se relacionan con fuerzas estatales y locales vinculadas a trasnacionales, señalaron académicos al periódico La Jornada.

Sin embargo, la gota que derramó el vaso es el caso de Tomás Rojo. ¿Cómo un hombre puede mover la balanza a favor de los pueblos? Muy sencillo, fue una personalidad limpia y transparente; un convencido de que los abusos y atropellos que se le infrinjan al pueblo yoreme, luego se lo harían a otras comunidades indígenas y al país entero.

Ese sentir lo explica correctamente Alberto Vizcarra Osuna, miembro del Movimiento Ciudadano por el Agua quien sostiene que el sentimiento que impulsaba Rojo era un “sentimiento de justicia para el pueblo yaqui, mismo que tenía para todos los mexicanos. Como lo sostuvo en su mensaje Raja Gopal, dirigente del movimiento gandhiano desde la India: Tomás era un hombre amante de la paz y promotor de la no violencia”, destacó.

Francisco López, un abogado entrevistado por La Jornada destacó que el acoso a las comunidades de la región se acentuó desde 2016 y comenzó contra los opositores al gasoducto en la comunidad Loma de Bácum.

“El plan de justicia del pueblo yaqui, que impulsa el gobierno federal, se dice que se va a devolver el agua, pero ya ni siquiera hay caudal natural” detalla el abogado.

La lucha principal de la comunidad es una: cuidar lo que la naturaleza dio a la comunidad y mantener el cuidado especial y sagrado del agua. ¿Lograrán que sus derechos sean respetados? La batalla continua.