Por Félix Cortés Camarillo.

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            …en este mundo tan profano

quien muere limpio

no ha sido humano…

Álvaro Carrillo, Como se lleva un lunar

            No tengo la certeza ni datos que confirmen mi supuesto, pero sí abrigo la sospecha de que Ildefonso Guajardo Villarreal no es hoy el gobernador electo de Nuevo León porque no quiso, y por motivos muy personales.

            Después del fracaso del PRI del cual sacó raja El Bronco, el agonizante partido, de la misma manera que había mostrado a nivel nacional, en mi estado exhibía una escuálida baraja en la que el que fuera secretario de Economía emergía como un as.

            Guajardo, al lado del hijo de Ken Smith, mi compañero en Telesistema, fue el principal artífice de la renegociación del TLCAN, que ya había venido a transformar la economía de nuestro país.

            Para mí tengo que el señor Meade Kuribreña pudo ser un excelente presidente de este país. La vara a superar no es tan alta. Pero indudablemente fue un mal candidato, y eso estaba a ojos visto. Ildefonso pudo haber sido un buen candidato para Nuevo León y un excelente gobernador con aspiraciones mayores.

            No tenía el apoyo del Centro. Menos lo iba a tener más tarde.

            Ignoro las razones que le llevaron a su principal error: alinearse con el peor de los candidatos a la gubernatura neolonesa, el alcalde de Monterrey, Adrián Emilio de la Garza Santos, de quien fue coordinador de campaña. El desprestigio de Adrián ya lo arrastró; peor fue cuando circuló el video que le costó a Clara Luz, la candidata de Andrés Manuel a gobernar mi estado, su mentira: haber negado conocer al líder de una secta que se llama de manera impronunciable. El rumor insiste en que esa producción videograbada es obra del señor ex alcalde. Eso, como nos estamos enterando con el arresto de Palomino y muchos otros videos que surgirán, pertenece a los usos y costumbres de la política en México.

            Entre las muchas mentiras que diariamente emite el presidente López destaca el de no ser vengativo ni buscar culpables en el pasado para crucificar. Detrás de la investigación que la Fiscalía General de la República ha emprendido en contra de Guajardo está la mano del presidente López. Sin duda alguna. Los delitos fiscales que se le atribuyen son menores en un país en que -López dixit- el que no transa no avanza. Que le pregunten a sus hermanos y a sus hijos. Estamos ante una venganza política.

            Todos tenemos una cola que nos pisen y un pecado no expurgado; sólo hace falta que la autoridad decida ir por nuestro rabo y orejas. En algún momento de nuestros pasados burlamos a una mujer, metimos una factura de más en la exención de impuestos, dimos una mordida para acelerar un trámite o se nos olvidó pagar una deuda o declarar algún bien. Desde luego que hay que llamarse Álvaro Carrillo para aceptar esa verdad. Todos podemos una ancha llevar.

            Pero Big Brother nos está esperando.