Es inaceptable no estar preparados. Debemos invertir para prevenir. El costo para los gobiernos y el daño para las sociedades de otra pandemia sería brutal.

Por Javier Treviño

@javier_trevino

Todavía no vencemos al Covid-19 cuando ya debemos prepararnos para las siguientes pandemias. Ya llevamos varios años pasando por el Covid-19, SARS, Ébola, MERS, H1N1.

El daño que nos ha causado el Covid-19 ha sido monumental: ha sumergido a cientos de millones de personas del mundo en la pobreza, ha matado a más de 4 millones de seres humanos y ha generado pérdidas por 22 billones (en español) de dólares.

No basta la retórica de una mañanera o de una explicación interminable de Gatell. Se requieren estrategias. Las amenazas serán mayores, más frecuentes, cobrarán más vidas. Es inaceptable no estar preparados. La próxima pandemia nos alcanzará dentro de los próximos diez años.

El G20 solicitó a un Panel Independiente de Alto Nivel, en enero de este año, que propusiera cómo se pueden organizar las finanzas, de manera sistemática y sostenible, para reducir la vulnerabilidad del mundo ante futuras pandemias.

Los 23 expertos, encabezados por Larry Summers, Secretario del Tesoro de Bill Clinton, Ngozi Okonjo-Iweala, Director General de la Organización Mundial de Comercio, y Tharman Shanmugaratnam, Ministro de Finanzas de Singapore, se pusieron a trabajar intensamente durante cuatro meses y presentaron, hace unos días, un informe que recomienda soluciones e inversiones críticas y viables para enfrentar el desafío de una era de pandemias y evitar que se repita el daño catastrófico que ha provocado el Covid-19. Aquí informe.

Cuando pensamos en la manera en que se ha enfrentado el Covid-19 en México, es claro que el gobierno y la sociedad podrían haber respondido con mucha más eficacia. Existen las ideas, avances científicos y tecnológicos, capacidad y deseo de las empresas y de la sociedad civil.

El problema ha sido que, ante los silos, celos y círculos íntimos de la 4T, no se han movilizado ni desplegado óptimamente todos los recursos para reducir drásticamente el riesgo de futuras pandemias y el daño humano y económico que traen consigo.

Esto no puede ser responsabilidad de un solo hombre, por más articulado que sea para las conferencias de prensa. Es una responsabilidad de todo el gobierno y de toda la sociedad.

Las amenazas nos exigen pensar globalmente y actuar localmente; usar eficazmente el multilateralismo. Debemos invertir para prevenir. El costo para los gobiernos y el daño para las sociedades de otra pandemia sería brutal.

El Panel del G20 concluye, con acierto:

“De una manera históricamente sin precedentes, la seguridad de las personas en todo el mundo ahora depende de la cooperación global. Actuar e invertir colectivamente para la seguridad pandémica, junto con el cambio climático, representa el principal desafío internacional de nuestro tiempo. Si no se establecen las bases para la cooperación internacional, será casi imposible abordar estos desafíos existenciales”.

Las mejores mentes del mundo se han alineado en el Panel Independiente para la Preparación y Respuesta ante Pandemias, la Asociación de Preparación para Pandemias, la Comisión Paneuropea de Salud y Desarrollo Sostenible, la Comisión Lancet COVID-19, Bruegel y el Centro para el Desarrollo Global. El Gobierno de la 4T debería ponerles atención.

En el Panel del G20 participan:

Tharman Shanmugaratnam, Lawrence Summers, Ngozi Okonjo-Iweala, Ana Botín, Mohamed El-Erian, Jacob Frenkel, Rebeca Grynspan, Naoko Ishii, Michael Kremer, Kiran Mazumdar-Shaw, Luis Alberto Moreno, Lucrezia Reichlin, John-Arne Røttingen, Vera Songwe, Mark Suzman, Tidjane Thiam, Jean-Claude Trichet, Ngaire Woods, Zhu Min, Masood Ahmed, Guntram Wolff, Victor Dzau, Jeremy Farrar.

¿Qué se requiere?

a) acciones urgentes y concertadas

b) financiamiento adicional significativo

c) acelerar la cobertura mundial de vacunación

d) un compromiso político decisivo

e) seguimiento oportuno. Se puede vacunar a la mayoría de la población mundial.

Como dice el informe del Panel, “hacer el mundo más seguro requiere acciones y coordinación nacionales, regionales y mundiales intensificadas y sostenidas, aprovechando plenamente el sector privado, para prevenir brotes y responder mucho más rápido, de manera más equitativa y eficaz cuando surge una pandemia”.

El Panel del G20 sugiere cerrar cuatro brechas importantes en la prevención, preparación y respuesta ante una pandemia:

1. Vigilancia e investigación en red a nivel mundial: para prevenir y detectar enfermedades infecciosas emergentes.

2. Sistemas nacionales resilientes: para fortalecer una base fundamental para la preparación y respuesta ante una pandemia mundial.

3. Suministro de contramedidas y herramientas médicas: para acortar radicalmente el tiempo de respuesta a una pandemia y brindar un acceso global equitativo

4. Gobernanza global: para garantizar que el sistema esté estrechamente coordinado, debidamente financiado y con una clara responsabilidad por los resultados.

Debemos invertir en bienes públicos globales. Solo podemos evitar pandemias futuras si invertimos más de lo que estuvimos dispuestos a gastar en el pasado. A fin de cuentas, el mundo ahora está pagando muchas veces más que eso para hacer frente al daño de Covid-19. Los países de ingresos bajos y medianos deberán agregar alrededor del 1% de su PIB al gasto público en salud durante los próximos cinco años.

De acuerdo con las recomendaciones del Panel del G20, las acciones nacionales por sí solas no evitarán la próxima pandemia. Los gobiernos deben comprometerse colectivamente a aumentar el financiamiento internacional para la prevención y preparación para una pandemia en al menos 75 mil millones de dólares durante los próximos cinco años. Es decir, 15 mil millones de dólares cada año.

El daño total de otra gran pandemia, con sus estragos en vidas y medios de subsistencia, sería mucho mayor. Es fundamental que este financiamiento internacional sea adicional: que se sume, y no que sustituya, al apoyo existente para promover los objetivos de desarrollo y salud pública mundial.

Pero es claro que el dinero por sí solo no proporcionará un mundo más seguro sin una gobernanza más sólida. La arquitectura de salud mundial actual no es adecuada para prevenir una pandemia importante ni para responder con rapidez y fuerza cuando surge una amenaza de pandemia.

Los expertos nos dicen que debemos abordar esto mediante el establecimiento de un mecanismo de gobernanza que integre a los actores clave en el ecosistema global de seguridad y financiamiento de la salud, con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el centro.

¿Recuerdan ustedes el exitoso Consejo de Estabilidad Financiera, establecido por el G20 tras la crisis financiera mundial de 2008?

Algo parecido está proponiendo el Panel del G20. Un nuevo Consejo de Amenazas a la Salud Global. Este nuevo mecanismo de gobernanza unirá los mundos de la salud y las finanzas. Debe incluir ministros de salud y finanzas de un grupo de países del G20 (y otros) y jefes de las principales organizaciones regionales. Debería tener una Secretaría permanente e independiente, aprovechando los recursos de la OMS y otras organizaciones multilaterales.

El Consejo tendrá como objetivo hacer coincidir la gobernanza de la salud mundial estrechamente interconectada con el financiamiento, que son ambos habilitadores críticos para reducir los riesgos de una pandemia.

El Panel recomienda cuatro movimientos estratégicos:

1. Las naciones deben comprometerse con una nueva base de financiamiento multilateral para la seguridad sanitaria mundial basada en cuotas de contribución equitativas y previamente acordadas por los países avanzados y en desarrollo.

2. Los bienes públicos mundiales deben formar parte del mandato básico de las Instituciones Financieras Internacionales: Banco Mundial, bancos multilaterales de desarrollo, Fondo Monetario Internacional.

3. Se debe establecer un Fondo Mundial contra las amenazas a la salud que movilice 10 mil millones de dólares por año y que las naciones lo financien sobre la base de contribuciones previamente acordadas.

4. Los esfuerzos multilaterales deben potenciar y fortalecer la coordinación con la asistencia bilateral y con los sectores privado y filantrópico.

Ojalá que el Gobierno de México lo entienda. Se puede lograr un progreso significativo en los próximos cinco años. Será esencial un compromiso político firme y sostenido, el reconocimiento de los intereses mutuos de las naciones en la seguridad sanitaria y el financiamiento a largo plazo.

Imagen: Cuartoscuro