Por Obed Campos

¿Fue en la obra de George Orwell o en Fahrenheit 451, novela de Ray Bradbury, donde el sistema opresor optó por quemar libros y reescribir la historia a modo y a gusto de un sistema sátrapastoide?

No estoy seguro, pero me parece verdaderamente absurdo y muy lamentable querer dejar huella cuando menos en los libros de texto, revestidos de una falso y deprimente nacionalismo.

¿O qué es lo que sigue? ¿Acaso cambiarle el nombre a Puebla por “Victoria” porque ahí fue derrotado el ejército francés?

O mejor enviar una nota diplomática al gobierno de Joe Biden, para pedirle, así como se le pidió al Papa que se disculpara, que Texas sea renombrada como “Texas de Villa”, porque Pancho Villa, o Doroteo Arango, dizque invadió victoriosamente y por algunos días Columbus, en el estado texano.

Y ya entrados en gastos, los de la 4T pudieran cambiarle porfa el nombre al Golfo de México por el de “Crimen Ecológico”, o “Pozo de la Inmundicia”, digo, por los reiterados derrames de petróleo y la contaminación generada por el inoperante barril sin fondo que es PEMEX.

Si en verdad se tratara de hacer justicia a los desposeídos, como tanto cacarea desde la madrugada hasta que se va a dormir a eso del mediodía el macuspano, sí, hacerles justicia y reivindicar a esos a los que desde hace 500 años nos siguen derrotando los invasores y nos cambian oro por cuentas de vidrio, pues en serio pudieran empezar por desterrar del país a Gas Natural, que eufemísticamente se hace llamar Naturgy, en vez de andar engañando con terribles actos protocolarios engañabobobos urdidos por pavorosos asesores históricos.

Lo de pavorosos lo digo por los cheques y las transferencias que les hacen mes tras mes a sus cuentas bancarias, por sus “invaluables servicios a la nación”…

Hijos de su Big Brother.

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