Para terminar de una vez por todas con el «Chapulineo» al interior del Congreso Local, ex diputadas de la pasada legislatura presentaron una iniciativa de reforma.

Claudia Tapia Castelo e Ivonne Bustos Paredes señalaron que era una falta de respeto al electorado que votó por un diputado y que este a la primera decide salirse de la bancada con la que llegó a ocupar una curul e integrarse a otra.

Las exlegisladoras cuestionaron severamente a María Guadalupe Guidi Kawas y Carlos Rodríguez Gómez quienes sin haber tomado protesta aún decidieron dejar una a la fracción de Morena para irse a MC y el otro abandonar el Partido Verde para crear la bancada Independiente.

«Las diputadas y los diputados no podrán pertenecer a un grupo legislativo compuesto por diputados de un partido distinto al que los haya postulado en el proceso electoral.

«Las diputadas y los diputados que pertenezcan a un grupo legislativo de un partido político podrán dejar de formar parte de ese grupo legislativo para pasar a integrar el grupo legislativo de diputados independientes, o bien, permanecer como diputados sin partido».

«Unos se disfrazan de otros colores para hacer el juego de la aritmética pura que ya estamos acostumbrados en el Congreso», dijo Tapia Castelo.

En la propuesta presentada en la Oficialía de Partes del Congreso Local se adicional el artículo 40 Bis y se modifican los artículos 43 y 46 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo.

Las exdiputadas dijeron que era necesario ponerle un freno, ya a esta práctica que se viene dando desde hace tres legislaturas atrás.

«La idea es que si los legisladores se quieren salir de su partido no tengan la posibilidad de irse a otro, sino que permanezcan como diputados sin partido o independientes».

«Porque luego se presta a juegos perversos que incluso se trazan antes de las elecciones», agregó Bustos Paredes.

Las ex diputadas señalaron que cuando ellas estaban en el Congreso también se les acercaron para cambiar de bancada, situación que no ocurrió.

«Sin duda este tipo de acciones son un atentado directo y sin precedentes a los principios democráticos, representativos y populares que deben regir al Poder Legislativo.

«Dicho de otra manera, con la excusa de ejercer la soberanía para obtener el control del Congreso, ciertos grupos intentan ganar a través de otros medios lo que no pudieron ganaren las urnas, convirtiendo las curules en auténtica mercancía disponible para el mejor postor», finalizó.