Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Prohibir algo es despertar el deseo.” // Michel de Montaigne

Está demostrado que no hay platillo más suculento para los humanos que el prohibido.

Violar la norma, traspasar la regla, saltarte las trancas, se convierte en un reto para cualquiera cada vez que nos dicen que cualquier cosa está prohibida.

Vistos los resultados, no alcanzo a comprender la lógica del gobernador, Samuel García, se empeñarse en sostener la Ley Antitabaco que prohíbe fumar en casinos, restaurantes y antros.

Porque la historia no miente y ya en Estados Unidos durante la Ley Seca que duró de 1920 a 1933, la prohibición rindió como fruto una corrupción rampante y el incremento de muchos delitos.

Prohibir es la puerta perfecta para que se puedan dar actos de corrupción.

Si viajas a Las Vegas te darás cuenta de que la protección a los no fumadores en los Estados Unidos es seria y severa, sin embargo en todos los casinos se permite abiertamente fumar y las personas que entran en ellos lo hacen a sabiendas de que convivirán con fumadores.

¿Por qué no pensar en dejar que sea el libre mercado el dicte las reglas? Si a un casino le resulta atractivo permitir que se consuma tabaco en su interior, pues simplemente que lo anuncie en sus accesos y quien no esté de acuerdo vaya y busque otro donde se prohíba fumar.

Igual en los restaurantes; estoy seguro que una práctica así terminará por decantar hacia uno u otro lado a los propietarios y los ciudadanos estarán en paz y tranquilos y, de paso, se acabará la tentación a los inspectores de andar cobrando “moches” por hacerse de la vista gorda.

Habrá que recordarle al gobernador que los fumadores también votaron en la elección que lo llevó al cargo y que el derecho de quienes no consumen productos de tabaco es legítimo, pero no puede estar por encima del que tienen los que sí los utilizan.

Fácil y sencillo: prohibido prohibir.


ftijerin@rtvnews.com