Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan”
Voltaire

El Gobernador Samuel García hace del transporte público en la zona metropolitana de Monterrey su gran apuesta de arranque de sexenio.

Es este, sin duda, su mayor proyecto y en el que deposita su futuro.

Habla de adquirir en arrendamiento 510 nuevas unidades que se paguen sólo con la venta de boletaje sin incrementar la tarifa. ¿Será posible?

Hernán Villarreal, responsable de esta altísima apuesta, dice que “se requiere tomar el control total del transporte para organizar el sistema”; la pregunta es, ¿lo permitirán los operadores?

No hay que ser ni mago, ni brujo o adivino para saber que algún truco tiene que tener el asunto como para que durante largos años los prestadores se mantuvieran dando el servicio soportando la negativa constante de incrementar las tarifas. Sí, redujeron el número de unidades en detrimento de los usuarios, pero siguieron ahí.

Todo indica, por la aseveración del Gobernador de que quien no acate las reglas se quedará fuera del juego, que el cambio viene sí o sí y ese ha sido, justa y precisamente, el punto en donde todos los gobiernos anteriores se han topado.

Por años hemos sostenido que el transporte requiere de una reingeniería, sobre todo en el trazo de sus rutas, dejando el sistema antiguo de que todas iban a dar al centro de la ciudad, pasando a grandes rutas de largas distancia y otras de corto recorrido que alimenten el sistema, complementándose con el Metro y la Ecovía.

Todo suena bien y al parecer tiene lógica, sin embargo hace pocos años el Gobierno estatal requisó la Ecovía para operarla directamente y los resultados no fueron los mejores. A eso es lo que los usuarios y los nuevoleoneses tenemos miedo.

La apuesta es grande y riesgosa porque en la teoría suena bien y todo cuadra, pero hay que considerar un montón de imponderables que necesariamente entran en juego. ¿Estarán todas las variables dentro de la ecuación planteada por Hernán?

Lo que es cierto y por ello digno de reconocimiento es que la única manera de cambiar las cosas es esta que hoy plantea Samuel García, un manotazo en la mesa y una orden ejecutiva para transformar lo que por décadas ha venido siendo la pesadilla de todos los gobiernos.

Por ello la apuesta es grande y atrevida, porque ya en el pasado la vimos fracasar, porque se requiere de determinación para sostenerla y mucha mano izquierda para operarla; porque, quieran o no, es mucha apuesta a una sola mano y de entrada tiene el 50 por ciento para ganar, pero también el 50 por ciento para perder y si acaso pierde será una inmensa mancha que ensombrecerá el resto de su sexenio.

ftijerin@rtvnews.com