Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo,
y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo”

Benjamin Franklin


Los panistas en México no están muertos sino “muridos” como decía un célebre personaje de mi rancho.

Y es que “murido” era peor que muerto y así es como están los panistas en nuestro país: total, absoluta y definitivamente “muridos”.

Dígalo si no la declaración de su dirigente nacional, Marko Cortés, que en una actitud que no se entiende bien a bien si es “mea culpa” o derrota cantada, acepta tranquilamente y hasta con una amplia sonrisa que de seis gubernaturas a pelear el año entrante sólo tienen posibilidades en una, la de Aguascalientes.

Y eso si no se les cae el teatrito porque el actual gobernador, el panista Martín Orozco, trae atravesada a Tere Jiménez la candidata de Marko y de ese pleito no ha sonado la última campanada; como se descuiden el senador Antonio Martín del Campo les modifica la sonrisa o de plano se va por Morena y capaz les quita la que ellos creen victoria asegurada.

No te puedes subir a un ring o saltar a la cancha con una actitud perdedora, ese el primer requisito de todo partido, candidato o campaña, pero cuando el presidente nacional de tu partido dice sin empacho muchos meses antes de arrancar las hostilidades que no tienen posibilidad alguna de ganar, las cosas están muridas, más que muertas.

Aún y cuando las encuestas y tendencias digan lo contrario, lo honesto, lo válido, lo congruente, es morir con la frente en alto y dando la pelea hasta el último aliento, no rindiéndose cinco meses antes de que empiecen las campañas.

Ante la simple declaración de Cortés, los panistas deberían ponerlo de patitas en la calle y enviarlo al panteón para colocar al frente de su nave a uno más vivo y con cualquier cosita más de ambición y aspiración.

ftijerin@rtvnews.com