En redes sociales, la columnista del periódico El Financiero ha celebrado que su nombre sea retomado por muchos medios a partir de las fotos que tomó a Emilio Lozoya en el restaurante Hunan de las Lomas.

Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, pasó sus primeras noche en el Reclusorio Norte tras la decisión de un juez de mantenerlo en prisión para evitar que se fugue, sin embargo, los medios corporativos y sus articulistas presumen que la columnista Lourdes Mendoza es responsable de que esto sucediera.

A través de un sinfín de comentarios y mensajes, se ha hecho eco de las palabras que la columnista dio al medio de comunicación ‘La Lista’, donde expresa que el día de ayer fue importante para los mexicanos y que “el pato le salió caro” a Lozoya.

Sin embargo, a pesar de lo que quieren impulsar como discurso los miembros de la elite del periodismo e intelectualidad, la realidad es que Mendoza busca –de cualquier forma– limpiar su nombre tras la filtración de la denuncia de Emilio Lozoya en la que la acusa de recibir una bolsa de marca Chanel por parte de Luis Videgaray.

EL INICIO DEL SEÑALAMIENTO

El mote de #LadyChanel no tardó en explotar ese mes de agosto, cuando en el expediente de la declaración de Lozoya, la página 35 estipula:

“Luis Videgaray Caso me instruyó a que, en cuanto recibiera el dinero en efectivo, se comprara una bolsa de mujer de la marca Chanel para regalársela a su amiga, la periodista Lourdes Mendoza. Una vez que se recibieron las maletas de dinero, dicha bolsa fue comprada por un montón de entre 4 mil y 5 mil dólares americanos, en una tienda de Polanco.”

Lozoya dice en la declaración que al darle la bolsa a Mendoza, ésta dijo que se vería “muy guapa”, y le hizo una petición más: que considerara “pagar la colegiatura de su hijo/hija, ya que la empresa que la ayudaba con ese tema siempre se retrasaba”.

Tras este hecho, la columnista se ha encargado de desmentir de manera pública, y también a través de los juzgados, estos dichos de Lozoya, el cual está demandado por Mendoza por difamación y daño moral.

LAS FOTOS VIRALES

Lourdes Mendoza se volvió tendencia el pasado 9 de octubre cuando en su cuenta de Twitter publicó un par de fotografías en las que el acusado de recibir sobornos –más de 10 millones de dólares– por parte de Odebrecht se encontraba comiendo en un lujoso restaurante de la zona de Lomas de Chapultepec en la CDMX.

Tras la publicación de estas fotografías, el caso tuvo un giro y, hasta en su momento, el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que si bien no era ilegal la acción de Lozoya, sí era un situación inmoral y que esperaba que la justicia en México cambiará la situación de este caso.

OLVIDAR EL APODO

Es innegable que las fotografías hicieron eco en el caso, sin embargo, a pesar de que quienes quieren imponer la teoría de que gracias a esta acción se tiene a Lozoya en la cárcel, todo tiene un trasfondo: resolver las inconsistencias en la demanda que Lourdes Mendoza tiene contra Emilio Lozoya.

Para Mendoza el objetivo es claro, limpiar su nombre y desaparecer de las acusaciones que Lozoya ha hecho en su contra, negando haber caído en un acto de corrupción con la entrega de la bolsa Chanel.

Así dio cuenta el medio de información Proceso, el cual publicó el pasado 13 de octubre tener acceso al expediente de la demanda entre Mendoza y Lozoya en el que se dice que la defensa de la periodista se ha equivocado dentro del juicio ordinario civil, ya que “en sus escritos legales confunde la libertad condicional a la que está sujeto Lozoya desde agosto del año pasado, con una medida cautelar de arraigo domiciliario a la que nunca se le sometió”.

Proceso señaló que “la periodista especializada en negocios reconoció su error y atribuyó la confusión a una mentira de la defensa de Lozoya en el litigio por daño moral que sostienen ambas partes”.

Por su parte, la defensa de Lozoya lanzó un breve comunicado firmado por los litigantes Miguel Ontíveros y Alejandro Rojas donde niegan haber dicho ante el juez civil que su cliente se encuentra sometido a un arraigo domiciliario, y que fue la propia defensa de Mendoza, a cargo de la abogada Carolina Méndez Gómez, quien argumentó el supuesto arraigo domiciliario de Lozoya en diversos escritos que fueron anexados al expediente desde el pasado mes de agosto.

La mañana del 3 de noviembre de 2021 se realizó la primera audiencia presencial contra Emilio Lozoya. El exdirector de Pemex llegó al Reclusorio Norte de la Ciudad de México a las 09:00 horas con sus tres abogados.

La audiencia duró cinco horas aproximadamente y su defensa solicitó una prórroga, por sexta ocasión, de 60 días para concluir con la investigación complementaria. Sin embargo, la FGR pidió al juez declarar cerradas las indagatorias y pidió prisión preventiva para el exfuncionario.

Ante este hecho, la columnista Lourdes Mendoza estuvo pendiente, y a través de las redes sociales informó lo que ocurría en la audiencia.

La fiscalía, a cargo de Gertz Manero, consideró que Lozoya usó su petición de criterio de oportunidad para “dilatar y obstaculizar el proceso en su contra”, por lo que declaró improcedente el recurso al que recurrió su defensa cuando fue extraditado a México.

El juez concedió una prórroga de 30 días para terminar la investigación e instó a la Fiscalía a recabar más datos y pruebas contra el acusado. A su vez, le dictó prisión preventiva oficiosa porque consideró que puede huir del país.

Mientras que esto sucedía, Mendoza y el séquito de la vieja guardia de los medios de comunicación iniciaban su pleitesía a lo ocurrido el 9 de octubre, las fotos, la cena, y sobre todo, los señalamientos sobre la justicia cargada hacia la Presidencia de la República.

El mote de #LadyChanel, se mantiene en los buscadores digitales pero eventualmente desaparecerá hasta que –de nueva cuenta se reactive– ya sea porque Lourdes Mendoza ganó la demanda o porque Lozoya al fin logre comprobar sus dichos con las pruebas que dice tener.