Por Félix Cortés Camarillo

Yo te juro, por el santo martirologio de pe a pa,
el brazo me tiembla a lo que por ella entiendo hazer…
Fernando de Rojas, La Celestina,1499

En los tiempos anteriores a Gutenberg y su maravilloso invento, los textos eran copiados
en los claustros por monjes letrados. Fue hasta que llegó la imprenta, hacia 1440 en que los textos
escritos, el primero fue la Biblia con un tiraje de 200 ejemplares, comenzaron a llegar a los legos.
Gutenberg marcó así uno de los fenómenos que definen el inicio de esa maravillosa etapa de
nuestra existencia, el Renacimiento. Hasta la imprenta, el conocimiento estaba reservado a los
hombres de la iglesia.

Los frailes copistas solían poner al calce de cada texto reproducido por sus manos, la frase
de palabra a palabra, garantizando así la autenticidad de la copia, sin cambiar una letra o una
coma. La frase evolucionó, lógicamente a de pa a pa, para terminar en el nuestro –y de Calisto, el
de La Celestina, cincuenta años después de la imprenta, de pe a pa.

La instrucción que han recibido los legisladores de Morena y adláteres sobre la iniciativa
del presidente López de contrarreforma energética es precisamente que deben votar por su
aprobación sin cambiarle ni una sola coma, de pe a pa. Seguramente la decisión de diputados y
senadores alineados ya está tomada.

El director general de la Comisión Federal de Electricidad fue más allá de esa directiva:
don Manuel Bartlett no sólo dijo que la contrarreforma energética sería aprobada en el Congreso;
afirmó que los contratos que a particulares se dieron para que generaran energía eléctrica serían
cancelados y sus beneficiarios no serían indemnizados.

Yo no creo que las instrucciones del presidente López sean cumplidas a pie juntillas, ni que
los pronósticos de Bartlett se consumen a rajatabla. Aunque estamos en otros tiempos siguen
siendo válidos ciertos modos invariables.

Ken Salazar, el embajador de los Estados Unidos en México, señaló el otro día que si se
deja la reforma energética como está en el terreno de la electricidad, el tratado de libre comercio
entre Estados Unidos, Canadá y México estaba en peligro: las empresas norteamericanas que
invirtieron millones de dólares en México para generar electricidad no están de acuerdo con las
intenciones del presidente López y están presionando a su gobierno, el de allá, para que sea el
conductor de sus descontentos.

Preguntado al respecto, el presidente López dijo que él tenía otros datos, que las
relaciones entre México y los Estados Unidos eran muy buenas y que las declaraciones del
embajador habían sido tergiversadas. El embajador Salazar, a esto, convocó a rueda de prensa
para insistir en el descontento que hay en los Estados Unidos ante los planes del presidente
López.

En estas circunstancias se confirmó lo que ya habíamos pronosticado: el presidente Biden
está convocando al premier de Canadá Trudeau y al presidente de México López Obrador para
una cumbre tripartita en Washington. Será exactamente dentro de una semana, el 18 de
noviembre. Ahí tendrán que ratificar el espíritu y la letra del tratado que los obliga. Una
convocatoria que el presidente López no esperaba ni deseaba. Pero a la que obedecerá.
López Obrador dice que el tema energético no está en la agenda de esa reunión y que si
surge, su respuesta será que las compañías extranjeras lo que quieren en México es seguir
robando.

Ahora sí vamos a ver de qué color pinta el verde.

PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): Pablo Gómez no tiene idea de
las leyes fiscales que debe defender y ejercer quien ocupe la Unidad de Investigación Financiera,
en Hacienda, a la que cayó por accidente. Gómez tiene, sin embargo, las cualidades que el
presidente López exige a sus funcionarios: obediencia ciega y lealtad a toda costa, por encima de
la preparación y la capacidad.

felixcortescama@gmail.com