Jackson parece muy consciente de la envidiable tarea que tuvo en sus manos, la de crear algo «nuevo» sobre The Beatles que atraería por igual a los aficionados y los fans ocasionales. Lo que cree sobre Get Back es que muestra un costado genuinamente diferente de las leyendas, uno que realmente nadie ha visto antes. «Aun cuando estás en una conferencia de prensa, tratás de ser natural, de ser vos mismo, pero estás consciente de que hay un público», explica. «Lo que hace esto, en sus momentos más casuales, es ponerte en contacto con una mirada 100% pura de los tipos, que no existía en ninguna película, en ningún otro lado. Es la mosca en la pared de este muy ambicioso proyecto que estaba empezando a descarrilar. ¿Qué mejor manera de conocer sus personalidades que ver cómo lidian con sus problemas?»

En última instancia, Jackson quiso ofrecer algo que pudiera darle esperanza a la gente, animarla un poco «tras un año de mierda». El director se siente afortunado de haber pasado la pandemia de esta manera, inclinado sobre todo este material, construyendo el momento del 30 de enero de 1969, cuando la banda fue a la terraza del edificio de Apple Corp en Savile Row 3, Londres, sin saber que esa sería su performance final. «La banda nos estaba animando todo el tiempo», dice Jackson. «Tratamos de hacer de Get Back algo feliz y gozoso, porque sentimos que la gente necesitaba eso. ¿Y quién mejor que The Beatles para provocarnos una sonrisa?»

The Independent / Página 12

https://www.pagina12.com.ar/387015-peter-jackson-cuenta-como-hizo-get-back-quien-mejor-que-the-

Yo pienso que el ritmo es lo que caracteriza el cine. Y mi gran referente es Lars Von Trier, porque lo adoro. De él he aprendido tantas cosas… he tenido experiencias muy diversas que me han enriquecido gracias a él. Es la única persona que me ha enseñado que tenía el derecho de tomarme el tiempo que yo necesitaba. Muy a menudo los actores no se dan el tiempo de sentir el texto, no sé, hay una especie de precipitación, tienen miedo de tomarse su tiempo. Y Lars Von Trier es el único que me dijo: no, no creo que esté bien lo que haces, no es justo. Espera. Y piensa en el momento correcto para decir lo que tienes que decir.

Charlotte Gainsbourg / Milenio

https://www.milenio.com/cultura/el-dia-en-que-vi-morir-a-charlotte-gainsbourg

¿A qué atribuye que en América Latina el libro de Galeano no haya tenido una repercusión política para evitar que se siga votando por gobiernos de la ultraderecha, como el de Brasil con Jair Bolsonaro, o que la hija de Alberto Fujimori siga disputando la presidencia de Perú; que en Argentina llegue al poder alguien como Mauricio Macri o que en México se siga votando a favor del PRI?

¡Pobre Eduardo! No sé cuán responsable puede llegar a ser él de todo esto, de que no haya llegado su mensaje. Tiene que ver con la desigualdad tan fuerte que ha caracterizado a América Latina; mirá que si en la década de los 70 se hablaba de desigualdad, fijate cuántas décadas pasaron y seguimos igual o peor. Realmente lo que hay en gran parte de la sociedad es enojo, frustración. Así como los brasileños votaron a Lula en un momento y después a Bolsonaro y, lo más probable, volverán a votar por Lula, uno no dice que la gente se hace de izquierda o de derecha de un día para otro. Hay mucha gente enojada, frustrada, que va buscando su camino un tanto a los tumbos, entre las opciones que le van apareciendo. El partido comunista está volviendo a Chile después de haberse votado a Sebastián Piñeira. Hay algo ahí como que América Latina está sin rumbo de último tiempo, que no son giros ni tan a la izquierda ni tan a la derecha, sino que somos gente que estamos muy desorientadas. No creo que la mitad del pueblo brasileño se haya vuelto de ultraderecha como el animal de Bolsonaro. Es gente que está angustiada, desesperada, buscando una salida, creyó que este tipo podía representarla y cuando descubran que no, después de cuatro años de perder el tiempo, volverán a Lula. Ojalá él sí les pueda dar soluciones, un camino mejor, pero con los problemas estructurales de fondo es muy difícil pedirle a un presidente, sea cual sea, que resuelva esos problemas estructurales de fondo, que son de toda América Latina, no de un país. Chile, que era el modelo de país capitalista serio en América Latina, mirá como está, prendido en fuego; o Colombia, el niño mimado de Estados Unidos, está prendido en fuego.

Las venas abiertas es un libro obviamente de la izquierda. ¿Se lee por la gente de derecha o hay prejuicios de ésta para leerlo y discutirlo?

Es un prejuicio muy bien fundado, porque una persona de derecha no encontrará una gran satisfacción al leer Las venas abiertas. Por supuesto, alguien de derecha que es curioso intelectualmente, sí se fascinaría leyéndolo. En otra época era distinto; hoy, en general, la gente no disfruta tratando de comprender el pensamiento de los que piensan distinto a ellos, al contrario, tratan de hacer lecturas que le confirmen su mirada del mundo y por lo tanto son batallas más pobres; el que tiene una mirada muy rústica sobre el mundo se pelea con otro igual. Ojalá se leyera y discutiera por gente de derecha. Al mismo tiempo es muy simpático cómo Galeano tiene otro costado, viste que él se dedicó mucho al microrrelato. Las venas abiertas es un libro atípico en su producción literaria, aunque una de las grandes obras de la literatura latinoamericana del siglo XX, porque después se dedicó a escribir cosas más cortas. Y muchas de esas piezas circulan casi como aforismo, textos políticos pero más suaves, y la gente los difunde sin darse cuenta que el autor es el mismo de Las venas abiertas de América Latina y uno de los emblemas de la izquierda latinoamericana.

El Universal