Por Félix Cortés Camarillo

Seguramente al presidente Biden le debe haber calado muy hondo la valiente y certera denuncia del presidente López de ser el responsable de la muerte de los migrantes que se desbarrancaron dentro de la caja de un trailer el otro día en Chiapas, muriendo más de medio centenar de ellos.

Claro, se necesita de muy poca vergüenza para ponerse a decir que los muertos son responsabilidad del presidente de los Estados Unidos por no haber remediado la pobreza y la miseria de Honduras y Guatemala aplicando los remedios mexicanos de sembrando vida y de empleo patrocinado. Programas que, como todo el mundo bien sabe, han sido de una eficacia enorme en México.

Seguramente en los últimos tres años ha terminado la migración de mexicanos pobres a los Estados Unidos en busca de una chamba que jamás conseguirán en su propia Patria.

La vicepresidente del vecino norteño, doña Kamala Harris ha anunciado ya una inversión millonaria de la iniciativa privada norteamericana para fomentar el progreso y el empleo en Centroamérica. Y a darle vuelta a la página.

Esta película ya la vimos. en los tiempos del mejor optimismo se llamó la Alianza para el Progreso y no tuvo más resultados que más migrantes, más ganancias para los polleros y puro sorbete de progreso.

Los mexicanos no quieren entender que el presidente López lo que menos quiere es que los mexicanos dejen de migrar al Norte para vender su trabajo eficiente y duro al mejor postor. Eso es claro y ha sido explícitamente confesado cada vez que en la mañanera el presidente López reconoce el impacto salvador que para su desastre económico tienen las remesas de los braceros mexicanos, unos cinco mil millones de dólares al mes, para sus familias.

Por primera vez en la historia, los ingresos a la economía mexicana que los migrantes mexicanos inyectan son la primera fuente, por encima de las ventas de petróleo y lo que deja el turismo en nuestro país. Sin ese dinero, que llega a las madres y las familias de los braceros, estaríamos en un hoyo más profundo.

De esa manera, Andrés Manuel López Obrador se convierte así en el primer pollero del tráfico mundial de personas.

PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): Con todo respeto señor presidente: eso de enviar a su secretario de Hacienda y a la de Bienestar para aconsejarle al presidente de Perú cómo se compran votos con recursos públicos regalando lana para que loa peruanos no la hagan de tos por su inflación del 5.08 por ciento, eso ¿no es intervenir en los asuntos internos de otro país? Digo.

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