Por Obed Campos

Estamos a escasas horas de decir adiós a uno de los años más aciagos de los que, al menos yo, se tenga memoria: tantos y tantas se nos quedaron en el camino. Tantos sepelios a los que no quisimos asistir…

Se va el 2021, el cual, como su antecesor, el 2020, quedará marcado en la historia por la mortandad y la tragedia que significó este jinete del Apocalipsis llamado “coronavirus de tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo severo o SRAS-CoV-2”, comúnmente conocido como Covid-19.

Muchos hemos perdido, pero también, si estamos vivos y sanos, muchos hemos ganado al menos la batalla y en salud, se nos permitirá mañana ver el amanecer del esperanzador año 2022.

“No hay mal que dure 100 años… ni enfermo que los aguante”, pero ya ve usted que el mexicano para todo tiene un corrido o un dicho y con eso nos conformamos.

Pues vayan desde estas humildes líneas mis mejores deseos, a usted que se da el tiempo de ponerme atención. Aquí seguiremos.

¡Feliz año nuevo!

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