Por Félix Cortés Camarillo

El gobierno de España y, aunque se diga lo que se diga en Palacio Nacional, de allá nos llegó la lengua en la que nos comunicamos la mayoría de los mexicanos, está empeñado en instaurar la gripalización de la pandemia del Covid 19. En esencia esto quiere decir reducir la preocupación generalizada ante los contagios de la nueva cepa ómicron del mal, para transformar a éste en el papel –incluyendo el papel periódico– de una pandemia en una simple gripe con la cual podemos convivir con normalidad.

No son pocos los gobiernos en este empeño, y el mexicano está con ellos; el asunto es decidir desde la autoridad entre uno de los dos criterios básicos, el sanitario o el económico. El primero subraya el recogimiento, la prudencia y el cuidado, que inevitablemente provocan retroceso en la economía; el segundo insiste en criterios más laxos que nos permitan regresar al mundo en que vivíamos antes del invierno del año 2020.

El problema de la mayoría de los gobiernos, incluyendo el mexicano, ha estado empeñada en ocultar la verdad o francamente decirnos mentiras. Y esto es un fenómeno global. Por ejemplo, el criterio divulgado de que los cubrebocas de simple tela no sirven para nada como protección preventiva, parece sospechosamente haber salido de las oficinas de los fabricantes de las máscaras KN 95, cuya venta es colosal, que de una honesta investigación científica. Con esa misma suspicacia nos hemos acostumbrado a leer cada mensaje que juega con nuestra salud y nuestra vida.

El gobierno mexicano no solamente ha manipulado la información de la pandemia, acomodándola según el humor del presidente López en un péndulo de recomendaciones que van de la distancia sana o efusivos abrazos, entre el escapulario y la vacuna, el recogimiento cauto o a lo que los españoles llaman ¡Viva la Pepa!

También nos ocultó, confesamente, el proceso que ahora enfrentamos de la venta de las operaciones día a día de Banamex Al presidente López, la presidente de Citigroup se lo vino a contar en agosto pasado: cuídate Juan que ya por ai te andan buscando….
En esta circunstancia ha surgido un concepto que es a la vez engañoso y amenazante: nacionalizar Banamex. En esencia eso quiere decir que los adquirientes del banco grandote sean mexicanos. En el diccionario mexicano de la lengua española, nacionalizar quiere decir desde 1938 estatizar: pasar los bienes privados al dominio ineficiente y corrupto de la burocracia. Ya veo las sucursales de Banamex convertidas en oficinas ya instaladas y rechinando de limpias del Banco de Bienestar. Ya adivino las tarjetas viejas convertidas en nuevas del Bienestar.

El gobierno de la cuarta simulación está jugando una doble baraja: fomentar el nacionalismo ramplón en el caso de Citicorp y su preocupante salida del mercado al menudeo de México y regresar a todo mundo a trabajar pese a que no todos los mexicanos están vacunados y el ómicron no es tan mansito como nos quieren hacer creer.

PREGUNTA PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): con todo respeto, señor presidente, no le van a alcanzar las 147 representaciones de México en el extranjero, entre plazas de embajador, cónsul, agregado, ministro o primer secretario para todos sus cuates a los que les debe una complicidad electoral. Y las que vienen.

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