Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Se baja el cero y no contiene.” // Divisiones con cero en el cociente

Recordando los años mozos y de ellos en especial los lugares, aromas, personajes y sobre todo los sabores, aún perdura en la mente y las papilas gustativas esa delicia que fue durante largos años el incomparable sabor de un “Tiki-Trole” de mango.

Ubicado en la esquina noreste de Hidalgo y Francisco Zarco, frente a la plaza de La Purísima, “El Tiki” vendía los troles más sabrosos del mundo mundial y tenía su público como en sus cercanías la “Dumbo” sus paletas y el “Bona” sus hamburguesas; después llegarían los elotes de “La Purísima”.

Y no tenían nada del otro mundo, pero vaya usted a saber en dónde estaba la magia para que esos condenados troles sigan en mi paladar después de tantos y tantos años.

Todo esto viene a cuento porque por más que intento descifrar el enigma, no doy pie con bola en el asunto de las nuevas unidades de transporte urbano que traerá el Gobierno del Estado.

Es evidente que la metrópoli enfrenta un serio problema de movilidad y que en materia de transporte público nos hemos quedado atrás. El meollo del asunto (y por tanto la solución), es multifactorial y por ello es que se complican las explicaciones y las presuntas soluciones mágicas que hoy nos ofrecen.

Dicen que en los años recientes la oferta de unidades de transporte urbano se ha reducido considerablemente, digamos en un 50 por ciento, derivado de la negativa del gobierno de aprobar incrementos en las tarifas y de los altos costos de insumos, refacciones y salarios; a eso agregue el durísimo golpe de la pandemia.

El hecho es que a pesar de la disminución en el número de pasajeros por el desempleo o bien por la modalidad del trabajo en casa, el punto es que la frecuencia de paso entre unidades de una misma ruta se ha prolongado de manera abismal, de manera que se forman a todas horas largas filas de personas esperando el dichoso camión que siempre viene hasta el gorro.

Sí, en aquellos años 70’s en que iba a La Purísima en camión a estudiar a la Secundaria “Melitón Villarreal” (sólo estuve seis meses, luego regresé a la Torres Bodet), me tocó en muchas ocasiones viajar “colgado” de la puerta porque no le cabía un alfiler al camión. 50 años después seguimos igual.

Por eso no entiendo la lógica de Hernán Villarreal, secretario de Movilidad, que le ha jurado y prometido al gobernador Samuel García que con 800 unidades resolverá el problema del transporte en el área metropolitana.

Villarreal no explica quién, ni cómo, operará esos camiones y mucho menos brinda un esquema viable de negocio y operación que nos resuelva la hipótesis.

¿A dónde irán esas unidades, cuántas y cómo? ¿De dónde salieron los estudios para determinar su asignación? ¿Serán nuevas rutas que vengan a complicar aún más la intrincada telaraña sin explicación de los recorridos actuales?

Aquí faltan explicaciones y lo que se requiere es muchísimo menos complicado que la receta secreta de los “Tiki-Troles”.

ftijerin@rtvnews.com