Por Francisco Tijerina Elguezabal

“Lo peor que puede hacerse es cruzar el precipicio en dos saltos”
David Lloyd George

No creo, lo digo en serio, que sean ideas de Samuel García, me parece que se originan en la mente perversa de algún extraviado colaborador que no es capaz de vislumbrar los riesgos políticos y de imagen en los que mete al Gobernador.

Así, el joven político que nos tenía desde su campaña acostumbrados a ligar éxitos mediáticos uno tras otro, de pronto se le terminó la buena racha y desde hace semanas va dando tumbos y traspiés, cometiendo pifias, desdiciéndose sin desdecirse, sin aceptar preguntas de los reporteros y rehuyendo a los temas difíciles.

Se lo advirtieron y se lo advertí: empeñarse en la construcción del Metro elevado por Garza Sada le acarrearía dolores de cabeza y a pesar de ello envalentonados sus nada hábiles funcionarios fueron con unas láminas a tratar de dialogar con los inconformes; a falta de argumentos vinieron las amenazas de “si no les cuadra nos lo llevamos a otra parte” y con ello signaron el destino de la obra, porque los afectados están en el plan de “o lo hacen subterráneo y bien y mejor no lo hagan aquí”.

Con todo y ello los burócratas estatales siguen empecinados y continuarán sus presentaciones, aunque por mucho que digan y prometan, las protestas no cesarán y más valdría ir viendo hacia dónde construyen la dichosa línea, porque como se amachen las demostraciones de repudio irán en aumento y entonces sí, de ser un problema vecinal el asunto se tornará en un asunto de gobierno y legitimidad que puede tener gravísimas consecuencias.

No salen las huestes samuelistas de un problema cuando solitos se meten en otro y es que eso de esconder en el Sintram la aplicación de fotomultas a los conductores no le cuadra a nadie, pero a nadie, empezando con los alcaldes metropolitanos que no van a firmar un convenio en el que tienen todo para perder y nada para ganar, porque el dinero que ingrese por las dichosas multas irá a parar a un misterioso fideicomiso para el mismo Sintram.

No es un asunto local, ya en muchos sitios de México se han tratado de implantar y en pocos lugares funcionan las infracciones de las camaritas. En nuestro entorno estuvieron en Guadalupe y las quitaron, trataron de ponerlas en Monterrey y ni siquiera pudieron arrancar, en Escobedo parece que siguen, pero no son del agrado de nadie.

Si lo que Samuel y sus muchachos quieren es ganar el primer premio de impopularidad, como parece que buscan con sus denodados esfuerzos, van muy bien.

Es claro y evidente que al Gobernador le hace falta un asesor que le advierta de los líos en lo que se meterá o lo meterán con todas estas ideas y que le susurre al oído hacia qué lado cabecear cuando viene el golpe, para que deje de hacerlo para el lado del madrazo.

ftijerin@rtvnews.com