Por Omar Cervantes Rodríguez

COMUNICACIÓN EN LÍNEA

Este fin de semana, en una reunión social, me preguntaron qué opino de la consulta sobre la revocación de mandato y el dilema que me parece que surge en las mesas de pláticas: participar o no participar.

Con todo respeto a la oposición crítica del régimen y tratando de ser neutrales como cada vez que escribo como periodista y analista, me parece que el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene razón para decir que es la oportunidad de que los que no estén de acuerdo con su gobierno, lo expresen, ofreciendo incluso dejar su cargo si gana la mayoría aunque no se alcance el 40 por cierto para ser un ejercicio vinculante (lo cual me parece que constitucionalmente sería improcedente).

Con interés de conocer los argumentos de fondo de amigos y conocidos abiertamente identificados con la oposición, les he pedido que me expliquen con manzanas y con lógica el por qué de su campaña para que la gente no salga a votar el 10 de abril, sin encontrar, lamentablemente, argumentos que sustenten esa propuesta aparentemente irracional.

Lo que responden es que “es hacerle el caldo gordo a AMLO”, que si lo propone AMLO “nada bueno debe tener”, que el presidente ganará de cualquier forma en este ejercicio y no quieren ser parte de las estadísticas con temor a contribuir en sumar a la cifra mínima para que el ejercicio sea vinculante, igual que otros muchos argumentos que, personalmente encuentro sin sentido para una consulta prevista en la Constitución y que, salgan o no a votar los adversarios del régimen, ésta se realizará y ya le costará al erario público.

Por todos los chats de telefonía móvil en los que soy miembro, aunque no participe, llegan al por mayor textos, videos y audios invitando a la gente a desairar la consulta, incluso algunos cuestionando el origen legal de la misma y el hecho de que haya sido el propio presidente su promotor, pensamientos que a mi criterio no tienen ninguna idea convincente y solo demuestra una vez más, la polarización de este país y el hecho de que haya legítimamente grupos opositores muy activos en contra de todo lo que el régimen hace.

Con sumo respeto, ese es problema de la oposición, que no tiene liderazgos visibles, que está dividida y que no tiene mayores argumentos que su fobia al régimen lopezobradorista, colocándose en una posición irracional, igual, hay que reconocerlo, que la de los defensores alienados al grupo pro gobierno.

Y así, comienzan a circular también, en defensa a esos ataques, cualquier cantidad de textos, videos y audios de los “amlovers”, muchos de ellos, también hay que aceptarlo, sin mayor fundamento que su lealtad incondicional al régimen, muchas veces adoleciendo por igual de argumentos convincentes y de altura.

Así, el debate entre participar o no en la consulta, al igual que muchos temas en nuestro país, llega al extremo de la irracionalidad, sin argumentos sólidos, solo para tratar de demostrar cuál de los grupos tiene más fuerza, similar a cómo se hace en el fútbol en los clásicos como America – Chivas a nivel nacional o, Tigres – Rayados en lo local.

En la reunión en la que me preguntaron mi opinión, como periodista y sabiendo que trabajé casi dos años en el gobierno federal, expresaban frases como “de cualquier forma no va a pasar nada”, “es puro show”, “no van a llegar al mínimo y de nada servirá” y otras similares.

Yo lo que les respondí y eso es lo que creo fue: olvidemos si es vinculante o no y mejor veámosle como un ejercicio constitucional de participación democrática que se inaugura en este sexenio y quedará para la posteridad.

Para explicarlo usaba mi pensamiento periodístico y les decía, si es o no vinculante dejémoslo de lado, cueste o no cueste porque esa erogación ya es un hecho, pensemos en cuál será el titular de ocho columnas en la prensa, porque pase lo que pase esa será la nota del día siguiente, por lo cual, este ejercicio se convierte en un fuerte ingrediente de percepción y opinión pública que en el cuarto año de gobierno puede ser muy importante en la construcción de la narrativa hacia la sucesión presidencial del 2024.

¿Qué nota quieren que sea la que le de la vuelta a México y llegue a otras latitudes? Como le digo a mis consultantes, ¿cuál es la nota?

“Desaíran consulta pero gana López Obrador”, “Triunfa el abstencionismo y dividen opiniones a favor y en contra de AMLO”, “Arrasa AMLO en consulta”, “Sin llegar al mínimo, piden que AMLO se vaya del gobierno”, “Pierde AMLO consulta que no es vinculante”, etcétera, etcétera.

Viéndolo así cambia la perspectiva, por ello creo que más allá de si se logra el 40 por ciento o menos, es un ejercicio de libre expresión que será la nota del domingo 10 en la noche y lunes 11 en la mañana.

Adicionalmente, para aquellos que confían plenamente en el INE, participar es un acto de respeto y apoyo a la institución y a los ciudadanos que participarán en la organización de la consulta, además de que seguramente le dará credibilidad a los resultados.

Por todo ello suscribo lo que dice el presidente, salir a votar aunque sea contra de él, es una herramienta de expresión y participación democrática que sentará un precedente en México.

Que cada quien salga a votar y exprese libremente su opinión, que será sumada y será la nota de prensa en varios días posteriores al proceso.

Me parece que es la mejor oportunidad incluso de la oposición, para expresarse, sabiendo que habrá muchos ojos vigilando la consulta y dándole legitimidad y si no lo hacen, o no salen, también influirá en la nota del día.

Creo que es mejor que estar saturando los chats de mensajes que para mi resultan ociosos, aunque cada quien con su cada cual.