Por Félix Cortés Camarillo

En más de diez ocasiones he escuchado al presidente López en el sermón matutino de Palacio Nacional, repetir la frase de Goebbels de que una mentira repetida muchas veces acaba por convertirse en verdad. Andrés Manuel López Obrador lo ha repetido tantas veces que ya me convenció de que Goebbels tenía razón. En su afirmación espejo, si repetimos muchas veces que alguien es un mentiroso, acaba por serlo. Diga lo que diga.

Nadie lo ha consignado así en sus noticiarios o papel impreso, pero el presidente López le dijo ayer al secretario de Estado norteamericano, Anthony Blinken, que está mal informado al preocuparse por los asesinatos de periodistas en México y por las actuales agresiones a ellos, o está diciendo mentiras. Afirmaciones no ciertas, dijo, que es lo mismo.

El presidente de la Suprema Corte de la Justicia, Arturo Zaldívar, presentó un libro de su autoría y en la presentación soltó una bomba: afirmó que hace doce años, en la tragedia sonorense de la guardería ABC, él fue objeto de presiones por parte del gobierno de Felipe Calderón para impedir que se involucrara a familiares de Margarita Zavala, esposa del entonces presidente y operadores de la malhadada guardería incendiada.

Con detalles, el supremo ministro Zaldívar narró una reunión de cinco horas con el entonces secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, que terminó a gritos. Gómez Mont habría sido el emisario del presidente Calderón, portador del mensaje presidencial.

La pregunta que todos nos hacemos es muy simple: ¿descubrió el ministro Zaldívar esa lamentable realidad a casi trece años del infausto suceso? A todos nos hace recordar la repentina recuperación de la memoria de las entonces chiquillas inocentes que veinte o treinta años después cuentan con detalles como se acostaron con varones famosos engañadas, seducidas, drogadas o inconscientes de alcohol. ¿Cuál es el material retardante de la memoria que permite recrear muchos años después sucesos que supuestamente han marcado la vida de una persona?

Margarita Zavala reaccionó de inmediato a la acusación del ministro Zaldívar y simplemente le llamó mentiroso.

En la plataforma de los valores éticos los veredictos adquieren peso de verdad simplemente por el perfil de quien lo dice. Y eso tiene mucho que ver con la política de comunicación que está propiciando y practicando el presidente López. Recordando a su recordado Goebbels, puedo citarlo: “Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan en todo momento”.

Suena familiar, ¿no?

PREGUNTA PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): Sí, sí, lo que usted diga. Los delitos violentos van a la baja y la pandemia ya está dominada. Nada más que todos los días amanecen más muertos sin sepultura, los niños con cáncer no tienen medicinas, los niños no recibirán vacunas de Herodes López-Gatell y la gente sigue muriendo de Covid 19. Pero es lo que usted diga, señor presidente.

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