Por José Jaime Ruiz

Si no es protagonista, Aldo no existe. Lo suyo es el atuendo, la exhibición, tocar el piano cuando nadie se lo pide. Gestor de formas, atiende a la gesticulación, al amparo “lampareado” de los medios de comunicación. Como no es un personaje, se pretende personaje. El léxico lo constriñe, la fatuidad verbal lo habita. No le teme al ridículo porque es un ser ridículo. Y, sin embargo, está encargado de la seguridad de Nuevo León. Patiño sexenal, su tarea es dar la cara cuando otros dan traseros. ¿Hasta hoy?

Fuera del presupuesto, Aldo fue muy crítico, hasta fundó asociaciones de ocasión. Dentro del presupuesto, Fasci Zuazua echa culpas, como en 2009: “Hubo mucha descomposición de las corporaciones policiales, subieron los índices delictivos, y no puede ser posible que en un mes hayan subido tanto los delitos”.

Sempiterno culpable de la inseguridad en Nuevo León, hace culpables a otros. ¿Es confiable Aldo Fasci Zuazua? No. La aritmética lo delata. La estadística lo desnuda. Los resultados lo prohíben como funcionario público. Si existiera una aplicación o una fórmula que arrojara los resultados en materia de seguridad de Fasci Zuazua no sería “mediocre”, sino mucho más abajo.

Como funcionario público de todos los sexenios, Aldo Fasci administra la inseguridad, el delito. Ya sea negociando con secuestradores o utilizando la coerción para intimidar, Aldo se beneficia. Enfadado, ahora le cambiaron las fichas.

Como activista de la seguridad ciudadana, Aldo, sin júbilo, ya puede jubilarse. Lo dice: “Quiere controlar a todos los grupos pequeños, algunos de esos grupos pequeños, ojo ni tan pequeños tiene más de mil miembros, pero cómo estarán los otros para decir grande y pequeño. Uno de esos grandes grupos se quiere apoderar y tiene alianzas, y todo esto tiene que ver entre la guerra de los cárteles de Jalisco, hay que decirlo, con el resto, como que todos están en contra de Jalisco o Jalisco contra todos. Es tema de ellos, yo no le voy a poner calificativos”, indicó Fasci.

No es un asunto menor. Sempiterno culpable de la inseguridad en Nuevo León, hace culpables a otros.

¿Dónde estamos? La insegura inseguridad. Y por tanto, inseguridad es incertidumbre. Hacer boleto: Raras aplicaciones sin aplicaciones.

Grande, pequeño. Grupos. Alianzas. ¿De qué se trata cuando no se trata? La insegura seguridad. Así vivimos. Gentrificados, poco importa el momento. La inseguridad es el mal momento. Habitar el paisaje desde la violencia. En el desmadre diario, ningún cubrebocas asiste. Ni asistencia ni modo alguno. Volver a encontrar, afirmar nuestras negaciones.

Cuando Milan Kundera escribió sobre la lentitud, no se trató de pereza. Digamos ser observadores contra Aldo, el perezoso. La violencia sigue y hacemos muy poco. La insegura seguridad. ¿Algo peor?

Si no es protagonista, Aldo no existe. Lo suyo es el atuendo, la exhibición, tocar el piano cuando nadie se lo pide. ¿Algo peor?