Por Francisco Tijerina Elguezabal

“El buen arquero no es juzgado por sus flechas, sino por su puntería.” // Thomas Fuller

Es necesario reconocer y hasta aplaudir el don que tienen algunos funcionarios públicos para hacerse ver en los momentos idóneos y, sobre todo, con los comentarios más oportunos.

Si no fuese una tragedia, me movería a la risa, pero al conjuntar ambas lo único que me provoca es frustración y coraje, porque lo que queda demostrado es la insensibilidad y falta de ubicación en el tiempo y el espacio de un servidor público que no ve el lugar en el que vive.

Ayer Alfonso Martínez Muñoz, Secretario de Medio Ambiente en Nuevo León, informó que en este mes se establecerá una norma para obligar a los fraccionamientos a plantar un árbol por cada cajón de estacionamiento, con lo que dijo se puede ayudar a reducir la temperatura.

Y sí, la idea suena bien y ayudará a generar oxígeno al ambiente que tanta falta nos hace, pero como de costumbre, “Houston, tenemos un problema”, el Secretario pasa por alto un pequeñísimo detalle: ¿con qué agua los regamos?

Si lo que Martínez Muñoz está buscando es promover el vivero de un amigo, pues hombre, que bien, pero como no sea así, su propuesta no tiene utilidad práctica porque una vez sembrados los arbolitos además de que no hay agua, nadie se hará responsable de ellos, por lo que terminarán muriendo y dejarán un bellísimo pozo en la banqueta o terminarán en medio de la maleza de un parque, secos y olvidados.

Para llegar a hacer exitoso el programa que propone el funcionario, es necesario primero crear conciencia entre la ciudadanía y este, créame, no es el mejor momento para andar plantando árboles y menos por decreto.

Vamos atendiendo lo urgente y también lo importante y dejemos los arbolitos para mejores tiempos, ¿no lo cree así?


ftijerin@rtvnews.com