Por Carlos Chavarría

Voy a contar una historia que es oportuna ahora que están en Agua y Drenaje presionando a las empresas para que concedan sus pozos para usarlos en la red de suministro del Area Metropolitana de Monterrey.

Tuve la gran fortuna y privilegio de tener una relación muy cercana con Don Juan Calvillo y su hermano Don José Calvillo, dueños de la franquicia y embotelladora bien recordada Agua Mineral Peña Blanca cuya planta principal esta aún ubicada en el cruce de las Avenidas Ruiz Cortínez y Alfonso Reyes, antes Universidad.

Allá por los 80´s del siglo pasado, en ese edificio en la segunda planta estaba instalada mi pequeña fabrica de ropa y en el primer piso aun estaba todo el equipo de la embotelladora de los señores Calvillo, aunque la empresa ya no operaba con regularidad y solo distribuían la Peña Blanca en el norte de Tamaulipas.

Don Pepe Calvillo fue ingeniero químico graduado de la Universidad de Texas y le sabía bastante al tema del agua como materia prima básica de su negocio. De hecho, yo conocí el laboratorio de la planta que usaban para el asunto de calidad de agua y estaba muy bien equipado.

En esa época que relato hubo en nuestra ciudad una crisis de abasto de agua y el gobierno del estado tomó medidas muy fuertes y emergentes para sortear esos aciagos momentos.

En una de tantas conversaciones que sostuvimos por motivos diversos, Don Pepe me relató la razón que los obligó a suspender operaciones, y fue debido a que el pozo que tenían en la planta, y que usaban para el lavado de la botella de vidrio, se contaminó con diversos productos químicos, desperdicio de las muchas empresas que operaban en esa zona y que algunas de ellas ya están abandonadas.

Incluso me llevo al pozo y el tanque que aún se encuentra en el patio de maniobras, y el aroma que despedía el agua era indicador por si solo del gran problema de contaminación del manto freático de esa área de la ciudad.

Las demás embotelladoras que operan en la zona como Cervecería y la Coca tenían sus pozos muy alejados y la bombeaban, según me dijo, desde Santa Bárbara y hasta sus plantas porque no podían usar la que tenían mas cerca.

No debemos olvidar que por muchos años operaron algunas empresas cuyos procesos generaban cianatos, isocianatos, metales pesados, como el cromo y el mercurio de la ASARCO, benceno y fosgeno de PYOSA, y la lista continúa.

Don Pepe muestreaba cada año las concentraciones de esos productos en su pozo para lavado de botellas hasta que se cansó de ver que en lugar de disminuir, el problema se agudizaba cada vez más, y así fue imposible continuar con las operaciones regulares. Debo aclarar que, según me relató, el agua mineral que usaba provenía de otros pozos bajo su arriendo que nunca me reveló su ubicación, pero fuera de la ciudad y que transportaba en pipas y que usaban otro tanque para su manejo.

Hoy han pasado mas de 40 años de aquella crisis y el desprecio metropolitano por la contaminación del agua subterránea o superficial es más pronunciado, así que Agua y Drenaje deberá de tener especial cuidado en sus laboratorios para no ir a causar un mal mayor subestimando el impacto de una mala agua en la salud, aduciendo el tema de concentraciones como manejables.