Por Obed Campos

Es ahora, cuando el joven Samuel Alejandro García Sepúlveda, ebrio por el triunfo pírrico tras la captura de su antecesor Jaime Heliodoro “N”, debe de hacer una pausa en el festejo y pensar, aunque sea un poquito.

Hay más problemas urgentes que resolver en el estado, por ejemplo, el de la crisis por la sequía.

Ya que Samuel García dio su brazo a torcer y dijo estar de acuerdo en retomar el urgente proyecto del acueducto del Pánuco, detenido por obra y gracia del gobierno de Jaime Heliodoro “N”, el joven y todavía nuevo gobernador habría de pensar en reanudar la construcción del Penal de Mina, detenida también el pasado sexenio.

Viene a colación por la leyenda de cierto alcalde de un pueblo en Nuevo León, quien ya de salida fue consultado de urgencia por su tesorero, quien le advirtió que quedaban algo así como 200 mil pesos en la caja.

“¿Qué hacemos con esa cantidad, señor alcalde?” Preguntó el tesorero, quien sugirió: “La escuela primaria necesita una manita de gato, igual que la cárcel municipal…”

“Mi amigo y fiel colaborador” le contestó el presidente municipal: “Por la escuela, ya pasamos, pa’ la cárcel, parece que vamos… Invierta esos 200 mil en darle una manita de gato a las celdas para que queden lo más cómodas posibles”.

Así Samuel, quien, con la vara que mide ahora al Bronco, podría ser medido dentro de seis años… Por lo cual sería muy recomendable que se mandara hacer una suite en el futuro Penal de Mina, con gimnasio y espejos de acero inoxidable, pintada en tonos fosfo-fosfo, si quiere, y para que no extrañe.

Y puede que mucha gente le agradezca la obra, dicho sea de paso…

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