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Por Gil Gallardo

Organizar el pesimismo quiere decir,

en el espacio de la acción política

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Walter Benjamin

Agua y aire elementos que se están volviendo escasos en el área metropolitana de nuestro Estado. A últimas fechas se habla mucho de la crisis hídrica por la que estamos atravesando en Nuevo León. No es la única. El 11 de marzo la Secretaría del Medio Ambiente que preside el Dr. Alfonso Martínez Muñoz informó, en un breve comunicado (que se puede leer en su página de FB) donde resume lo siguiente: Nuevo León es líder en acciones para reducir los gases de efecto invernadero, y que, para dar cumplimiento a Ley General de Cambio Climático desarrolló y puso a operar el Registro Estatal de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero (RENL), en dicho registro se recopila y ¿guarda? la información de las empresas y negocios que generen estos gases siempre y cuando su emisión no sea mayor a 25,000 toneladas de CO2 al año; por último, que las acciones a realizar serían la verificación de la información presentada en el RENL y acota que “se realizarán verificaciones y validaciones de los documentos y datos presentados para obtener información de la mejor manera”.

El 17 de marzo de acuerdo con los datos que arroja el Sistema de Monitoreo Ambiental la calidad del aire en el área metropolitana era “extremadamente mala”, ante la situación la Secretaría del Medio Ambiente emitió otro comunicado alertando sobre la situación y dejando algunas instrucciones a seguir.

En el comunicado se afirma que es debido a “fuertes vientos” que las PM10 provocaron esta alerta.  ¿De dónde proviene esta contaminación?, ¿“resuspensión” de partículas e incendios? Si hay “resuspensión” es porque la contaminación en la ciudad está ahí, echar la culpa a “los fuertes vientos” es querer evadir la responsabilidad que el Estado tiene con sus ciudadanos. Las partículas PM10, o menores a diez micras están compuestas principalmente de silicatos, aluminatos y metales pesados y son altamente dañinas. Se afirma sin más que estas partículas son provocadas (por la actividad humana), esto no es del todo exacto, es la actividad productiva a gran escala la que provoca la contaminación; no es el ser humano en sí mismo quien la provoca, es una actividad impulsada y provocada desde un sistema económico que incentiva el consumo irracional e ¿interminable? de los recursos naturales. Así como ahora hay que tomar medidas para racionar el agua, porque no se previó que la escasez llegaría al grado en que estamos ahora, es importante tomar medidas extremas para disminuir los gases de efecto invernadero que una industria en extremo contaminante y mal regulada, un parque vehicular que casi llega a un automóvil por cada dos habitantes, y un transporte público deficiente, viejo e insuficiente desembocan en esta preocupante situación para nuestra ciudad y la salud de quienes la habitamos. Una pregunta y una afirmación para el secretario. La industria que genera más de 25,000 toneladas de CO2 al año ¿Dónde se registra? ¿Está regulada? Afirmación: no son “los fuertes vientos” los que provocan la calidad del aire “extremadamente mala”. Comunicados más precisos, acciones contundentes. No queremos ser la ciudad sin Aire y sin Agua. Hace falta una ecología política comprometida con el ciudadano.

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// Gil Gallardo

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Autor: lostubos
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