Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

“A mí me parece un enfrentamiento muy honesto, muy noble… Me interesa el enfrentamiento de dos técnicas, de dos estilos”, dijo en una entrevista el escritor Julio Cortázar sobre el boxeo. El enfrentamiento entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el presidente del Consejo de Administración de Fomento Económico Mexicano, José Antonio “el Diablo” Fernández Carbajal, descorre el duelo de técnicas, estilos.

Como casi todas las grandes empresas mexicanas, FEMSA no pagaba impuestos o no los impuestos que debería de pagar. FEMSA, siendo contribuyente, se negaba a contribuir. En 2020, después de tensas negociaciones, la compañía de Eva Gonda cedió. “Los grandes contribuyentes en este año han pagado de deudas cerca de 100 mil millones de pesos, estoy hablando de grandes”, comentó entonces Andrés Manuel.

Las presiones del SAT hacia las compañías fueron duras, tuvieron que ponerse al corriente con los impuestos “atrasados”. Así Televisa, BBVA, IBM, Grupo Modelo, Walmart; así FEMSA con 8,790 millones de pesos. Eran más millones, pero acordaron con el SAT esa cantidad. Luego vendría la comida conciliatoria entre Andrés Manuel y “el Diablo” Fernández en Palacio Nacional donde se apareció, sin ser invitado, Alfonso “Poncho” Romo.

Eva Gonda, a través de Fernández Carbajal, evitó pagar impuestos, Andrés Manuel provocó que los pagaran. Había terminado el primer round en el ring del Servicio de Administración Tributaria. Para la estadística del “boxeo” entre los empresarios y AMLO, este fue el primer golpe vertical y a la barbilla. Una especie de uppercut certero, fino.

Caro tema de López Obrador, la energía eléctrica –y el petróleo. Educado en el nacionalismo, el presidente es un militante de la soberanía y así entiende al Estado rector. Desde la pedagogía de las mañaneras, una y otra vez AMLO acude a Lázaro Cárdenas y a esta frase de Adolfo López Mateos: “Sólo un traidor entrega a su país a los extranjeros… especular sobre la propiedad exclusiva y a perpetuidad de nuestros recursos energéticos es traición a la patria”.

Los “otros datos” de Andrés Manuel sobre el consumo eléctrico fueron reveladores, ya que Bimbo, Walmart y Oxxo pagan entre 1.7 y 1.8 pesos por kilowatt, mientras que un hogar de clase media con subsidio paga 2.3 pesos por kilowatt; una tienda de abarrotes paga 3.1 pesos por kilowatt y un hogar sin subsidio 5.2 pesos por kilowatt.

“El Diablo” Fernández intentó un jab: “Usted paga 1.53 pesos por kilowatt hora y Oxxo 2.51 pesos por kilowatt hora, pero la mayoría de las tiendas Oxxo reciben energía limpia de parques eólicos. Les cuesta alrededor de 14 mil pesos al mes y una parte se le paga a CFE. Además, ahorramos con refrigeradores de bajo consumo y luces led”, explica el supuesto cajero del spot a la presunta clienta que lo cuestiona. 

El segundo round de Palacio Nacional estaba por finalizar en contra de Coca-Cola FEMSA, FEMSA Cerveza y FEMSA Comercio (Oxxo). Como aquel golpe del Kid Azteca admirado por Cortázar, fulminante gancho al hígado de López Obrador: “Ojalá venga el señor Fernández, va a ser bien tratado de manera respetuosa. Que traiga sus argumentos o sus técnicos, esto ayuda mucho a aclarar las cosas, se van a ahorrar dinero porque no van a tener que estar pagando publicidad”. “El Diablo” nunca se apareció, no respondió a la convocatoria del presidente.

¿Y el tercer round? Es el que viene con el abasto de agua para Monterrey. Ya iniciaron las negociaciones en Palacio Nacional con los empresarios extractores, industriales y agrícolas. ¿Qué esperar desde el ringside? Crochet, cross, cruzado, izquierdazo. Golpe de cruz  paralelo al subsuelo de los pozos de agua de FEMSA.