Por María Belmonte

Carta abierta

A quien corresponda

Fui una visitante curiosa de la Casa de la Cultura de Nuevo León al abrir esta sus puertas al público en general. Su presencia arquitectónica restaurada a detalle, y una amplia explanada rojiza que invitaba entrar en ella, conseguía la ruptura visual del entorno urbano periférico al primer cuadro de la ciudad. 

Acudí a sus primeros eventos en 1975 con la inquietud de aprender, un acierto de intuición que satisfizo mi curiosidad juvenil y agradezco. Las artes plásticas, los conciertos y la literatura fueron la primera apuesta de actividades del espacio nuevo. Después cubrí algunas de sus actividades con notas incipientes al pisar redacciones y noticieros; ello sirvió para que me invitaran a trabajar elaborando reseñas y boletines sobre la programación y distribuirlo a la prensa. 

La Casa de la Cultura de Nuevo León fue recinto de la naciente Dirección de Cultura en el Estado, en esos momentos coordinaba la oficina del INAH y la delegación del INBA/FONAPAS, su correa de trasmisión administrativa incluía la Escuela Superior de Música y Danza, con el madrinazgo de Carmen Romano de López Portillo. A mitad de los años 80 renuncié laboralmente –soy inquieta– pero no me alejé, seguí siendo parte de su público y, mientras, la Casa de la Cultura crecía en programación; con ello las exposiciones, lecturas, talleres, conciertos, danza, biblioteca, conferencias, cineclub, muestras gastronómicas, certámenes, cursos, teatro y en un momento tuvo su cafetería El Tren. La Pinacoteca –cómo olvidarla–, también habitó allí. 

Es importante mencionar a la Secretaría de Educación con un par de oficinas para operar el exitoso proyecto de Promotores de Arte; decenas y decenas de creativos quienes acudían a escuelas de educación básica a ofrecer talleres de artes plásticas, poesía coral, teatro, danza folclórica, coros musicales, etc. Gratos recuerdos de esos logros. La Casa de la Cultura de Nuevo León fue detonante para que los municipios se interesaran en abrir sus propias Casas de Cultura, uniendo la restauración y recuperación de su patrimonio arquitectónico de casas y mobiliarios antiguos, templos u haciendas convertidas algunas en sedes de este concepto de promoción cultural impulsado por una política federal que intensifica el modelo. Otros espacios surgen a mediados de los 80: Antiguo Palacio Federal (Instituto de la Cultura de Nuevo León), Biblioteca Central del Estado, Teatro de la Ciudad, y siguió.

Retorno a trabajar a Casa de la Cultura de Nuevo León en 2005 en CRIPIL Noreste por invitación de Gilda Domínguez, su entonces directora. En el 2010, Carmen Junco, entonces presidenta de CONARTE, me invita a ocupar la Dirección de la Casa de la Cultura de Nuevo León en sustitución de Katzir Meza, quien pasa a ser Secretario Técnico y posteriormente ocupar la Presidencia de CONARTE. Mi permanencia en Casa de la Cultura se da hasta enero del 2016, cuando presento mi renuncia al nuevo presidente Ricardo Marcos y vuelo con emoción a otros territorios. 

Mi experiencia vivida con la institución por años es fuerte e innegable. He transitado por sus amplios y hermosos salones y aulas como visitante, usuaria, empleada, amiga, colaboradora, promotora, jefa, coordinadora y directora de ese espacio. Mi mirada no ha sido una. Soy testiga del ondulante trasiego presupuestal en la administración pública, vaivenes de buen/trato y mal/trato. Ahora, de nueva cuenta en el centro de la discusión y el debate, la Casa de la Cultura gira en el nuevo panorama discursivo institucional de gobierno estatal. Una colectiva matriz generadora de otros espacios y de ella misma, puede, lo aseguro, continuar creando propuestas y servicios culturales hacia los desposeídos. No le demos muchas vueltas, se hará un nudo. 

La Casa de la Cultura de Nuevo León es el recipiente que alberga la necesidad cultural de una comunidad diversa en la espera de expresarse y en el deseo de manifestar: aquí no caben los límites, integrar es posible en la emergencia. La Casa de la Cultura de Nuevo León es el espacio comunitario natural de todes. Sigue viva.

5 de abril del 2022. Monterrey, Nuevo León.