Por Obed Campos

Apenas el 15 de marzo pasado, Samuel “Mattel” García sentenció en su cuenta de Twitter: “Ser incorruptibles empieza por no robar, por castigar a los que robaron y desviaron el dinero de Nuevo León a sus campañas. Y aquí ya empezamos…”

Y conste que la cuenta de marras da más resultados que el costosísimo aparato de comunicación, que encabeza el artistas de la patineta Glen Villarreal Zambrano y por el que el pueblo de Nuevo León paga una millonada.

Pues el caso es que “Mattel” García aseguró que se sentaron ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), así como ante la delegación regional de la Fiscalía General de la República (FGR), “las denuncias pertinentes”, por los supuestos millonarios robos en Agua y Drenaje de Monterrey (AyD).

Como se recordará luego luego saltó Juan Carlos Pulido, altísimo ex funcionario de la administración anterior de la paraestatal, y acompañado de un abogado, se ofreció como “testigo protegido”, y que con tal de que le den inmunidad, prometió revelar los tejes y manejes de los ex mandones de AyD.

Lo que nadie dijo es que en la corrupta administración de la paraestatal, convertida por sus pingües ganancias en la cueva de Alí Ba Ba, fue sustituida por otra de la misma calaña, encabezada por el tamaulipeco Rafael González Chío.

Para que lo anote: a González Chío lo corrió el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, porque el angelito quiso extorsionar a un hermano del mandatario de Tamaulipas y ahora es el dedo chiquito de Juan Ignacio Barragán.

Por “corrupción e ineptitud” funcionarios de la anterior administración dejaron a AyD con una deuda de 4 mil millones de pesos, y una cartera vencida por 6 mil millones de pesos.

Asimismo, mensualmente AyD recibe por concepto de servicio 10 mil millones, lo que convierte a la paraestatal no en una caja chica, sino en una cajota bien grandota a la que González Chío tiene todo el acceso y las manos libres… y solamente le responde al pirrurris fifí, como diría el otro, Barragán.

Tome usted nota: del estado de Veracruz llegó Elisa Tagle, (como si aquí no hubiera expertos, profesionales de ingeniería o comunicación) supuestamente a manejar la comunicación de la paraestatal, que incluye un suculento presupuesto para medios, el cual, para despistar, se gasta en periódicos tan lejanos como ¡El Imparcial de la Ciudad de México!

¿A quien carajos le importa en la capital del país una campaña de ahorro del vital líquido de Agua y Drenaje de Monterrey?

Pues solamente a la agencia de publicidad que se lleva una ganancia por la comisión del “desplegado”. Pero ya le seguiré platicando.

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