Por Francisco Tijerina Elguezabal

“La mitad de la vida es suerte, la otra disciplina; y ésta es decisoria ya que, sin disciplina, no se sabría por dónde empezar con la suerte.”
// Carl Zuckmayer

Qué bueno que Hernán Villarreal es secretario de Movilidad del Gobierno de Nuevo León y no dueño de un circo, porque si lo fuera de seguro le crecerían los enanos, a las cebras se los borrarían las rayas y la mujer barbuda se quedaría lampiña.

Quien estaba llamado a ser el “número 2” de la actual administración, cargo al que declinó para dedicarse “a lo que sabe”, va de tropiezo en tropiezo sin dar aún ningún resultado, a pesar de su experiencia.

Villarreal no pudo echar a andar 30 camiones chinos que trajeron para apoyar el sistema de transporte; dijo que tenían listos 14 y que ya los pondrían en operación, pero luego se desdijo y declaró que mejor esperarían a tenerlos todos a punto. Si no puede con 30, ¿podremos confiar en su palabra de que para finales de año estarán funcionando 800 unidades?

Lista y publicada la licitación para la construcción de las nuevas líneas del Metro, a pesar de la creciente inconformidad ciudadana en dos de ellas, de pronto tuvieron que aplazar el inicio de la construcción un mes, supuestamente porque los concursantes pidieron más tiempo para conformar los consorcios.

Usted dirá: “bueno, son 30 días”, pero en materia de obra pública 30 días es un mundo de tiempo, porque junto esos 30 hay que calcular los retrasos provocados por la naturaleza, los imponderables, accidentes y demás, de suerte que un mes se convierte en un lastre.

A Hernán ya le aprobaron el incremento en la tarifa del Metro, mismo que la verdad no dan las cuentas para que en realidad sea la solución para resolver el problema de la falta de mantenimiento en las 3 líneas en operación, porque ni con todo el dinero que junten completan el déficit, pero así lo vendieron.

La bronca para el secretario, y más que para él para el gobernador, comenzará cuando el aumento se ponga en marcha, porque además del incremento de un peso y después de los deslizamientos, comenzará el despiporre por la falta de centavos para dar las ferias y entonces será cuando las tarjetas no funcionen y las máquinas expendedoras fallen y en cada transacción se escuche un sonoro recordatorio maternal para nuestros gobernantes.

Que bueno que Hernán nada más es el secretario de Movilidad, que si no….