Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

A tono con el nuevo filme de Jurassic World: Dominion, hablemos ahora de una suerte de “capitaloceno” o, para ser siglo XX, encontremos en una garganta profunda la ruta del dinero. La nómina es un ejercicio de control del PRIAN en Nuevo León. Sin nómina en administraciones estatales, municipales o legislativas los partidos apenas subsisten. ¿Por qué Morena está jodido como partido en Nuevo León? Porque carece de lana gubernamental.

La apuesta del gobernador Samuel Alejandro García Sepúlveda es una apuesta arriesgada, pero posible: en la ruta del dinero, desmantelar al PRIAN. ¿Quién tiene los recursos? El Gobierno del estado. ¿Quién distribuye? El Gobierno del estado. Dentro del cascajo de los nuevos allegados de alcaldes al gobierno naranja, destaca Santa Catarina, que no es cascajo, aunque lo parezca.

En la compra-venta de “voluntades”, el asunto no sólo es administrativo, es de gobernanza. El cascajo de ediles no basta, habrá que ir más lejos: “comprar” regidores de cada municipio y diputados… y ni es necesario que se vistan de naranja, ya lo demostró Paco Cienfuegos cuando fue diputado y absorbió a otras curules sin necesidad de que fueran tricolores.

En abril del 2021 publiqué: “Jesús Nava, en Santa Catarina, es parte esencial del proyecto de Víctor Pérez… Destrozar a Víctor Pérez en Santa Catarina es abrir la puerta a un éxodo panista a Movimiento Ciudadano”. También profeticé que, en Nuevo León, el PRIANato terminaba en este sexenio .

Sin lana, el poder no existe. Y el poder se ejerce o no es poder. La admisión de alcaldías panistas y priistas al proyecto naranja funciona mínimamente. Aunque no se diga, y no es necesario, Miguel Treviño, a pesar de proyectos no empáticos con Samuel Alejandro, está de ese lado.

Al sumar cascajo municipal, el gobernador destruye las relaciones perversas de la nómina con el PRIANato. En un ejercicio de descentración, sumará lo rural en camino a lo citadino. La metrópoli es la joya. Con Samuel Alejandro, el PRIANato reventará en Nuevo León. El gobernador dinamitó la cohabitación. El ejercicio de vetar es poder ejecutivo. Y el real ejercicio de poder político es la coacción física, ahí está Jaime Rodríguez Calderón de ejemplo.

El Ejecutivo casi siempre le gana al Legislativo. Samuel Alejandro tendrá que sumar regidores de Nuevo León y congresistas locales. En una palabra: comprarlos. Su problema es otro, no el ejercicio de poder sino la gobernanza. Su descrédito social es mayúsculo. Inseguridad, feminicidios, contaminación, movilidad, sequía. Cuando la sociedad condena, la gobernación estalla.

Y POR EL OTRO LADO…

Poco interesa la Unidad de Inteligencia Financiera y Económica, si el PRIANato no ve negociación, seguirá deconstruyendo al Ejecutivo quitándole funciones a la Tesorería y, apoyándose en el descrédito del gobernador, legislar sobre la revocación de mandato, una consigna avalada en el pasado por Samuel Alejandro. La sonrisa naranja de hoy puede ser la mueca agria mañana. Próxima estación: revocación de mandato. A veces el presupuesto, nunca lo entendió Rodrigo Medina con los medios de comunicación, no basta. Comprar a los medios de comunicación no significa comprar la percepción y, obvio, nunca la realidad. Contaminación, recortes de agua, movilidad en desastre, inseguridad y feminicidios. ¿Desde algún Palacio de Cantera María Antonieta les dará pasteles a los regios? Qu’ils mangent de la brioche?

Tener más desprestigio que los diputados en la población ya es una hazaña. Quienes han sido asediados por su desprestigio no son los congresistas, son Rodrigo Medina, Jaime Rodríguez Calderón y, ahora, Samuel García.  Al escalar el conflicto, la revocación de mandato no será un tema, será el tema. ¿Está preparado Samuel Alejandro? Sumar cascajo, vale, el asunto es quién manejará el presupuesto. El “capitaloceno” ayuda, no lo es todo.