Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

El Cártel Jalisco Nueva Generación es el grupo delincuencial que más se ha expandido en el territorio nacional, sus operaciones no sólo se dan en el occidente y centro del país, ha llegado a penetrar, inclusive, el norte, como el estado de Nuevo León. El cónclave descubierto de dos de sus capos, “El Apá” y “El RR”, y el posterior enfrentamiento con las fuerzas armadas, lo que provocó narcobloqueos y quema de negocios en Jalisco y Guanajuato, abre también lecturas políticas.

La política de abrazos y no balazos, se ve, no siempre funciona. La industria del narco tiene como principio rector los balazos, no los abrazos. Atacar las causas (Jóvenes Construyendo el Futuro, por ejemplo), aún no se refleja en una realidad que, durante el neoliberalismo, se convirtió hasta en narcocultura. Atender las causas es un trabajo de largo, largo plazo. El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, así, en estos dos últimos años, no podrá dejar la política de abrazos y no balazos, la narcorrealidad no lo superará y, sin embargo, lo seguirá poniendo a prueba.

¿Cómo gobierna la oposición en materia de seguridad?

Guanajuato es el peor ejemplo nacional de homicidios, inseguridad, violencia y, muy probablemente, a través de la fiscalía del estado, de narcogobierno. El fiscal eterno, Carlos Zamarripa, es el factor número uno de la violencia porque bajo sus narices la delincuencia organizada y los homicidios crecieron exponencialmente. Mientras el gobernador de Guanajuato, Diego Sinhué Rodríguez, presumía en una foto con ex gobernadores el desarrollo económico y social de su estado, el estado se le incendiaba.

¿Y qué decir de Enrique Alfaro con quien, en lo que va de su sexenio, la violencia y los feminicidios han crecido dramáticamente? También omiso al crecimiento del crimen organizado en Jalisco, Alfaro se deslinda de los acontecimientos de anoche y le avienta la pelota al gobierno federal y el “operativo” del Ejército Mexicano. Como partidos en el gobierno, Movimiento Ciudadano y el PAN fracasan en el tema de la seguridad.

Con los acontecimientos en Jalisco y Guanajuato la discusión sobre el destino de la Guardia Nacional ¿cambiará de líneas discursivas? Aunque no se trata de militarización, los adversarios de la 4T seguirán machacando con lo mismo pero, rebasados o en connivencia con el crimen organizado, ¿cómo defender la tímida actuación de los gobiernos de oposición ante la violencia y la inseguridad? Desdeñan la “militarización” del país y, sin embargo, no condenan los matrimonios bien avenidos entre narcos y autoridades locales.