Por Félix Cortés Camarillo

¿A qué viene el presidente López a Nuevo León? Digan lo que dijeren las encuestas de preferencias, simpatías o aprobación de Andrés Manuel, todos los nuevoleoneses sabemos que el presidente actual de México no es bienvenido. Ya podrán sus corifeítos acarrearle una docena (es la cifra que autoriza la pobreza franciscana) de entusiastas aplaudidores en sus limitadísimas apariciones públicas. 

De nada le servirá al presidente una visita relámpago a Sabinas, Coahuila, para ratificar que los mineros atrapados en el pozo inundado de la llamada  mina de carbón El Pinabete están irremediablemente muertos y seguirán, como los de Pasta de Conchos y los de la obra de Jean Paul Sartre, muertos sin sepultura.

No debe quedar duda alguna. López Obrador es una edición corregida y aumentada de Luis Echeverría Álvarez, con su demagogia populista desenfrenada y su rencor al norte de México y todo lo que representa. El presidente López no va ahora a llamar a los empresarios regiomontanos los encapuchados de Chipinque como hizo su antecesor. Tampoco tendrá que soportar, esperemos todos, el áspero discurso de Ricardo Margáin Zozaya ante la tumba de Eugenio Garza Sada.

Nada de eso pasará. El presidente López ha cambiado los tiempos, su cadencia y su narrativa. Nunca nos enteraremos del contenido de las conversaciones entre el capital regiomontano y el poder chilango que pretende quitarles el agua escasa.

Con la palmaditas en la espalda del gobernadorcete Samuelito, el patriarca magnánimo va a anunciar medidas miserables de caridad hacia los regios y su sed. El presidente López viene a ratificar que aquí –en este planeta– el que manda es él y que no le vengan con las estupideces de que la ley es la ley, la Constitución es la Constitución y la división de poderes es un cuento que inventaron los franceses.

Eso incluye que por el mandato divino del que disfruta los regios van a tener agua de beber por ocho o diez años más, exprimiéndola de aquí y de allá, jodiendo a los estados vecinos, pero sobre todo jodiendo a la razón. ¿Querían agua? Papá presidente se las va a mandar, un día.

Lo van a tener que pagar. Por lo menos un año más. Después ya vendrá el tobogán de la sucesión presidencial. Y ahí los quiero ver a todos.

PILÓN PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): Cierto es, señor presidente López, que los tiempos son distintos y que usted ha decidido adelantarlos. Sin el respeto elemental a los que supone deben ser considerados mediáticamente como probables sucesores de su encargo llamándoles “corcholatas”, yo le sugiero que siga con su acelere y les haga exponer públicamente su perfil y su programa. Los mexicanos merecemos saber, ya que la oposición no existe y lo único que vislumbra anotar en la lista de contendientes a la sucesión imperial es la figura de Beatriz Paredes (precandidata de peso, a fe mía) cuál es el programa, ideograma, propuesta o proyecto de Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto o Ricardo Monreal en el caso de que su propuesta gane las elecciones. ¿Se comprometen abiertamente a seguir, sin cambiarle una coma, con la idea de la 4T?

¿Verdá que no?

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