Por Félix Cortés Camarillo

La mayor y más grave crisis mundial de lo que va del siglo comenzó en febrero de este año y está cumpliendo seis meses. En febrero Europa estaba despidiendo el invierno y dando la bienvenida a la primavera. Fue en la tercera semana de febrero en que comenzó la invasión rusa de Ucrania, que al dañar la capacidad productiva de la tierra negra ucraniana, especialmente de granos, ha provocado escasez y encarecimiento de los alimentos en todo el mundo.

En la visión de Alexander Dugin, dirigente del ultraconservador Movimiento Euroasiático y principal asesor de Vladimir Putin, la operación iba a durar unos cuantos días, en los que el Ejército Rojo tomaría Kiiv, haría prisionero a Volodimir Zelensky y nombraría un nuevo gobierno pro ruso. A seis meses de distancia, el asunto ha resultado mucho más complicado que eso. Tanto, que esta semana un explosivo puesto en el auto de este moderno Rasputin, causó por error la muerte de su hija una propagandista del régimen de Moscú.

Estamos a punto de iniciar septiembre; dentro de un mes termina el verano y el mundo se colocará en uno de los inviernos más cruentos de los últimos tiempos. Consecuencias del sobrecalentamiento global y la capa del ozono.

Esos pequeños detalles tienen de cabeza a los países europeos, especialmente los del Norte. La calefacción de sus casas y la marcha de sus industrias dependen del gas natural que les llega por un gasoducto, que viene de Polonia después de cruzar Ucrania pero que se origina y se alimenta en Rusia. El oso de Moscú tiene de esta manera en sus manos una herramienta de presión económica -y finamente militar sobre las economías europeas, especialmente la de Alemania.

Países como España importan gran parte de su gas de Argelia y están negociando un gasoducto submarino para llegar a Trieste, en Italia, para chupar de ahí combustible.

Por esa y otras razones económicas al mundo le urge encontrar una solución a la invasión rusa de Ucrania. Por su parte Zelensky no está dispuesto a ceder hasta no lograr una mejor posición en el frente para poder negociar mejor la salida de los rusos, pero en su óptica ello incluye la devolución de Crimea, tomada en 2014. Dentro del gobierno de Putin la unidad no es sólida: el atentado en contra de Dugin, que terminó con la muerte de su hija, apunta a que bien pudo haber tenido origen en las discrepancias internas de los altos mandos militares de Moscú.

A todos nos urge que el Ejército Rojo encuentre una buena excusa para retirarse de Ucrania sin tener que ceder el estratégico puerto de Crimea en el Caspio. A Putin le urge salvar la cara ante su evidente fracaso militar pese al número elevado de bajas de un lado y otro. Los ucranios están resistiendo de manera ejemplar, pero el mundo no quiere pagar la inflación que le provoca la escasez de granos en esta parte del mundo.

Porque ya viene el otoño. El oso es poderoso. Por experiencia propia sabemos que esos plantígrados se vuelven golosos y agresivos.

PILÓN PARA LA MAÑANERA (porque no me dejan entrar sin tapabocas): Sí, es cierto. Las migajas que entrega el gobierno a los adultos mayores a través de cuentas bancarias en algunos casos, se mudarán gradualmente al llamado Banco del Bienestar. Es cierto el temor de los beneficiarios de que los apoyos se suspenderán, pero solamente en la medida en que el Banco del Bienestar tenga listas sus instalaciones, que no tiene aún. Sería suicida cortar esos dineros con gorgojo, que aunque no alcanzan sirven para comprar simpatías electorales.