Por Obed Campos

Un click o dos y Wikipedia, santa patrona de los ignorantes y de los neófitos de la grilla interestelar y galáctica, me da luz sobre la historia política no tan reciente pero tampoco tan antigua de nuestra atribulada nación:

Para los cortos de memoria, como yo, en Michoacán y no cuando las víboras andaban paradas, Luis Martínez Villicaña fue gobernador (priista, porque no había de otros en esos entonces) y “tomó posesión el 15 de septiembre de 1986 y desde su gobierno persiguió a los políticos identificados con el (¿incipiente?) cardenismo, sobre todo cuando en 1987 Cuauhtémoc Cárdenas (Solorzano) comenzó a liderar abiertamente la Corriente Democrática del PRI”.

Y sigue el texto de Wikipedia: (Entre) “…1987 y 1988 la polarización de la sociedad michoacana llegó a varios estallidos de violencia y a pesar de los esfuerzo de Martínez Villicaña el gobierno tuvo que reconocer la victoria de Cárdenas y el FDN en la elección federal en el estado, en donde la candidatura cardenista y sus grupos y principios históricos obtuvieron oficialmente el 60% de los votos, esto le costó el puesto de Gobernador (Martínez Villicaña, cuya cabeza rodó en diciembre de 1988)…”

Y es que como dice el acarreado refrán: “Quien no conoce la historia está condenado a repetirla…” y pues ahora le pregunto a usted, amable lector o lectora: ¿Recuerda por qué abandonó Jaime Rodríguez El Bronco el mismo partido que dejó Don Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, el PRI? 

Pues las razones fueron las mismas que las del vástago del Tata Lázaro, quien dejó el tricolor y demostró su grandeza como líder de las izquierdas, honestas e impecables… Y dejó de ser solamente “el hijo del General Cárdenas” para convertirse en Don Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, así, con todas las letras.

A Jaime Rodríguez se le había metido entre ceja y ceja ser candidato a la gubernatura de Nuevo León, cosa que no fue vista con buenos ojos por los asesores de Rodrigo Medina de la Cruz (no se puede decir que por Rodrigo, porque en ese entonces el joven gobernador no le separaba la vista a las revistas como TV y Novelas).

Ante la falta de apoyos y las amenazas fue que El Bronco decidió irse por la libre. Todos lo tildaron de loco hasta que en el 2015 ganó las elecciones y uno de sus primeros actos de gobierno fue obsequiarle un traje naranja “fosfo” a Rodrigo.

Lo de “fosfo” lo digo por el traje de reo que obligaron a Medina a ponerse en el ahora extinto Penal del Topo Chico, no crea usted que por el movimiento “fosfo-fosfo” samueliano.

Pues si me está siguiendo en esta historia, Cárdenas abandonó el PRI, pero no lo hizo solo: lo siguieron un tal Porfirio Muñoz Ledo y otro fulano de tal, llamado Andrés Manuel López Obrador.

Hoy en día, al borde de repetir la historia se encuentra el zacatecano Ricardo Monreal Ávila, quien, aunque líder en el Senado por parte de Morena, ha sufrido todos los desprecios que usted se pueda imaginar y dicen que se encuentra a punto de abandonar la nave del partido de López.

La pregunta está en el aire: ¿usará de catapulta la persecución que pueda sufrir en su contra Monreal Ávila?

Y la segunda pregunta tal vez más importante, es quienes lo irán a acompañar en esta aventura, que podría dejarle un boquete bien grande a Morena a nivel nacional.

Ahora sí que como diría el baticlásico, no se pierda el siguiente baticapítulo en este mismo canal de la baticueva

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