Por Obed Campos

Señor alcalde de Escobedo, Nuevo León, Andrés Mijes Llovera: tenga usted la seguridad de que no hay ninguna “campaña pagada por sus enemigos en su contra”. Los resultados de su chamba son tan ínfimos, señor alcalde, que no ha dado pie para la crianza de enemistades.

Los hechos hablan por sí mismos, y más que una campaña de desprestigio, como Andrés le ha dicho a sus cercanos, contra él y “las autoridades de Escobedo”, la situación por el infierno de inseguridad que se vive en aquel municipio ya se está convertido en una preocupación de alta importancia para los tres niveles de gobierno, o bueno, para los dos superiores, porque al gobierno municipal parece que le importa una pura y dos con sal.

Hace pocos días publiqué El infierno se llama Escobedo, N.L. pero tengo que reconocer que me quedé corto al describir la situación infernal que viven los ciudadanos y ciudadanas en ese municipio, otrora bastión priista y ahora “ejemplo morenista”.

Como es del dominio público, Andrés Mijes Llovera, el alcalde escobendense echó la casa por la ventana para rendir, apenas hace tres días, su Primer Informe de su administración al frente del gobierno municipal.

El evento se celebró, por supuesto, ante la titular federal de la Seguridad Nacional, y ex alcaldesa de ese municipio, Clara Luz Flores Carrales así como los alcaldes metropolitanos, diputados y la crema y nata de la política.

En su discurso, en resumidas cuentas, Mijes aseguró que Escobedo es una sucursal del paraíso terrenal.

Vaya, nada más le faltó decir que pronto habría angelitos tocando el harpa en cada esquina del municipio.

Con pruebas y cifras en mano, en un despacho anterior señalamos que ese municipio estaba convertido en el infierno del infierno, por los altos induces de inseguridad y delincuencia… Y por la madre de toda anarquía, que es la falta de atención al estado de derecho.

Supe que Mijes Llovera reaccionó, cómo siempre, con enojo y desmintiendo la verdad “con sus datos”.

Sin embargo, ayer a plena luz del sol, en horas de la tarde, su municipio nuevamente se tiñó de sangre y elevó más el miedo, el temor, y el pánico horroroso entre los escobendenses.

Un cuarteto de delincuentes ingresaron a un edificio del exclusivo Fraccionamiento Plaza Sol y no solo ejecutaron en un departamento a dos mujeres y dos hombres, sino que secuestraron a una tercera dama y se fueron muy campantes sin que la policía municipal, o la estatal, o ya de jodidos, la Santa Inquisición, al menos hiciera el intento de perseguirlos.

Ante estos hechos ya comienzan a sonar las voces que dicen que en Escobedo ya es tiempo de una revocación de mandato…

Porque de Mijes Llovera, quien lleva casi toda su vida pegado a la ubre del erario municipal en diversos cargos y nóminas, no ha sabido dar el kilo y urge un golpe de timón por parte del Congreso del Estado, de la intervención de la fuerza pública estatal, de un llamado a cuentas al Alcalde.

Seguiremos informando…

PESQUERIA HIEDE

Su padre, y verdadero dueño de “la plaza”, como denominan los delincuentes sus territorios, Miguel Ángel Lozano Munguía, es un ex priista resentido y voraz, quien nunca reconoció sus incapacidades como político y bien que mordió la mano que le acariciaba el lomo.

Por eso que presuman y hasta se gasten presupuesto en “medios nacionales” para que se publicite que Patricio Lozano Ramos, “es el alcalde más joven de México con 23 años” no es de extrañarse: los Lozano son dueños de Pesquería, Nuevo León, sí uno de los municipios estratégicos en el desarrollo de la entidad, por aquello de las inversiones coreanas.

Por cierto, que dirán los altos ejecutivos de KIA, que viven en San Pedro (no se preocupe usted) al saber las noticias: Al menos un cuerpo mutilado fue lanzado en costales en la Colonia Las Haciendas, de ese municipio, que no está ni tan cerca, ni tan lejos.

Patricio Lozano Ramos es actualmente panista, según él, y quien sabe por cuanto tiempo… La filiación política de su padre, Miguel Ángel Lozano Munguía, es un misterio, aunque no se sorprenda si resulta morenista mañana.

Por lo pronto el municipio de Pesquería, Nuevo León, como dicen en el rancho, hiede de podrido.

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