Por Obed Campos

Ya se van a cumplir 20 días de la renuncia de Gustavo Adolfo Guerrero Gutiérrez a la Fiscalía General de Justicia en el Estado y que no nos demos cuenta no significa que no haya patadas por debajo de la mesa.

Pero quite usted las triquiñuelas, propias del oficio abogadil, amparos y otras argucias legaloides en cuanto al proceso de relevo, y le pongo aquí dos puntos torales bien claros que solo los ciegos no ven.

Primero: El amparo promovido aunque frena el proceso de selección, no excluye plazos y términos de la convocatoria inicial, por lo cual este próximo viernes 28 de octubre será el último día para el registro de los “suspirantes”, independientemente de la suerte legal que toque al amparo.

Y segundo: No hay que perder de vista la voluntad del señor gobernador, Samuel García Sepúlveda, actor principal en el reparto de esta ópera, quien hará efectivo su derecho de veto en caso de que del ex alcalde y ex procurador Adrián de la Garza Santos opte por registrarse como candidato al cargo. Samuel va a alegar “razones técnicas”, “razones políticas” y “razones de gobernabilidad”.

Los duchos que le entienden no nada mas al tema legal sino al político de Nuevo León, me subrayan que la reacción de Samuel que describo en el segundo punto es la “natural”, vaya, porque de no reaccionar y dejar que De la Garza Santos, ex candidato a gobernador, ex alcalde y ex procurador de justicia, sería tanto como aceptar que le imponga el Congreso un vicegobernador de oposición. 

No hay que perder de vista que fue De la Garza Santos el más fiero adversario de Samuel en las pasadas elecciones.

El poder no se comparte y menos con “el enemigo”… El poder se ejerce, y los que conocen a Samuel saben que el gobernador del estado bajo ningún motivo estaría dispuesto a compartir con “la vieja política” lo que legítimamente le dio el pueblo en forma de votos en las urnas en el pasado 2021.

Hay que recordar y subrayar también el discurso de Samuel García Sepúlveda contra la corrupción de Rodrigo Medina de la Cruz y su papá Humberto Medina Ainsley, por lo que permitir la toma de la Fiscalía por parte de Adrián y su gente sería más que dar vuelta a la página un trofeo para lo que aún queda de medinismo en Nuevo León.

En cristiano, si Samuel permite que Adrián de haga de la Fiscalía, podría compararse con que el presidente López Obrador nombrara a Ricardo Anaya o a José Antonio Meade en la Fiscalía General de la República.

Es decir, abrirle al enemigo el dormitorio.

Y tome usted en cuenta que los críticos más acérrimos señalan que el interés de Adrián y del PRI a través de él, no es el de impartir justicia en Nuevo León, que tanta falta hace, sino en seguir cogobernando y gozando de los privilegios que da el sistema.

Lo que sí es que no hay que confundir: el veto de parte de Samuel no es porque la guerra electoral se haya extendido hasta nuestros días, Adrián y Samuel no están enfrentados. El priista simplemente será vetado en caso de registrase, y sería el único rebotado, aunque la lista de aspirantes sea muy amplia. 

Esto bien puede explicar el speech insistente de García Sepúlveda de que el nuevo Fiscal debe contar con un perfil no político, sino técnico.

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