El Presidente destacó que la mayor riqueza de México es la honestidad de su pueblo.

Tras casi seis horas de caminata, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio un informe con motivo de sus cuatro años al frente del Ejecutivo en el que dijo el nombre de su proyecto de gobierno: “humanismo mexicano”.

Frente a un Zócalo repleto de simpatizantes, el mandatario detalló que el principio político de esta doctrina es no aceptar el derrotismo; el económico es desechar la obsesión tecnocrática de medir todo en función de indicadores y, por el contrario, privilegiar el bienestar de la población, mientras que en el terreno social, respetar, atender, y escuchar a todos, pero otorgando preferencia a los pobres y humillados.

“La política es entre otras cosas, pensamiento y acción y aún cuando lo fundamental son los hechos, no deja de importar cómo definir en el terreno teórico el modelo de gobierno que estamos aplicando. Mi propuesta se llama llamarle humanismo mexicano.

“Porque si tenemos que buscar un distintivo, humanismo mexicano, no solo por la frase atribuida al literato romano Publio Terencio de que ‘nada humano nos es ajeno’, sino porque nutriéndose de ideas universales, lo esencial de nuestro proyecto proviene de nuestra grandeza cultural milenaria y de nuestra excepcional y fecunda historia política”, dijo acompañado de su esposa Beatriz Gutiérrez y su gabinete.

Durante la hora con 37 minutos que duró su discurso, explicó que atender a los pobres es “ir a la segura” para lograr una transformación que consiga una sociedad más justa, igualitaria y fraterna.

Mientras pedía paciencia a sus simpatizantes como una anticipada disculpa por lo que iba a durar su discurso, fue interrumpido por los gritos que pedían “¡reelección, reelección!”, a lo que de inmediato reaccionó: “No, no a la reelección. Nosotros somos maderistas. Sufragio efectivo, democracia efectiva, no reelección”.

“Quizá en otros tiempos se podía fingir, simular, ir en campaña a pedir votos, abrazar a la gente, llegar al cargo y olvidarse del pueblo, a lo mejor en otros tiempos, ahora ya no”, y por ello convocó a los presentes a impulsar un cambio de mentalidad para lograr la revolución de las conciencias.

“Hagamos realidad y gloria el humanismo mexicano ¡Que viva México! ¡Que viva México! ¡Que viva México!”, arengó.

El Presidente reconoció a sus colaboradores que actúan con eficiencia, responsabilidad y honradez, porque perciben ingresos que les permiten vivir en la justa medianía como lo recomendaba Benito Juárez. Además, hizo un recorrido por los logros de su administración durante el mensaje que dio desde el Zócalo y planteó los objetivos a corto plazo para el próximo año.

«Ningún acuerdo con la delincuencia organizada»

Primero, dio a conocer que en próximos días se anunciará el aumento al salario mínimo por lo que deseó que ronde 20 por ciento de incremento y sea acordado por unanimidad entre el sector obrero, empresarial y el gobierno. Estimó que el crecimiento del país va a ser de 3.5 por ciento “y ese mismo porcentaje cuando menos para 2023 y 2024”.

En seguridad, López Obrador reiteró que se redujeron los homicidios, el robo de vehículos, los secuestros e incluso la totalidad de delitos federales. Hizo una pausa para dejar claro que en su gestión no se permite complicidad con el crimen organizado.

“Lo tengo que decir, aunque no es mi gusto, lo tengo que decir porque nuestros adversarios son muy hipócritas, pero es importante, muy importante que se sepa: en nuestro gobierno no hay funcionarios como García Luna.

“No se admiten relaciones de complicidad con nadie, no es ‘me entiendo con una banda para protegerla y hacer la faramalla persiguiendo a otra banda’, no, aquí no hay acuerdos de ese tipo, ni se venden plazas ni se hace ningún acuerdo con la delincuencia organizada. El que comete un delito tiene que ser castigado”.

El Presidente recordó que en los estados con mayor pobreza como Chiapas, Guerrero y Oaxaca casi todos los hogares reciben al menos un programa del Bienestar, y de los 35 millones de familias del país, 85 por ciento reciben de manera directa una porción del presupuesto. Recordó que ya está funcionando el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el próximo año se inaugura el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas pronto va a empezar a producir gasolina, “que no coman ansias nuestros adversarios”.

Reprochó las prácticas de los gobiernos anteriores en donde se beneficiaba a los más ricos y presumió que se han ahorrado más de 40 mil millones en pago de publicidad: “no es mal negocio aguantar los cuestionamientos, los insultos, hasta la calumnia”.

La caminata

Dos minutos antes de las 9:00 horas, el Presidente salió de Palacio Nacional a bordo de su Jetta blanco, acompañado de su ayudantía y el chofer de siempre. Atrás de su vehículo, en una camioneta lo seguía uno de sus hijos, Andrés López Beltrán. Le esperaban casi seis horas de empujones, apretujones, caídas de sus colaboradores y cientos de gritos, saludos y fotografías.

Doce minutos después de dejar el Palacio, el Presidente llegó al Ángel de la Independencia para iniciar la travesía que resultó más difícil de lo esperado. El cerco de seguridad se rompió en los primeros pasos y cada metro significaba un esfuerzo.

La vanguardia de la marcha se fue perdiendo, los simpatizantes se arremolinaban para intentar acercarse al Presidente y la ayudantía y funcionarios no se daban abasto para intentar protegerlo de la multitud.

“Es un honor estar con Obrador”, gritaban al paso de la comitiva, mientras que el resto de funcionarios, gobernadores y legisladores se perdían entre la gente. Hubo un momento en que era tan lento el avance que se puso a disposición del Presidente el Jetta blanco para que terminara el recorrido por auto.

Cerca de Bucareli, López Obrador tomó agua y le preguntaron cómo veía el camino y se limitó a responder “hay que seguir”.

En tanto, en el Zócalo miles de personas esperaban la llegada del mandatario para escuchar su mensaje. Aunque agarraron buen lugar, el reto fue la espera, pues muchos llegaron a este sitio a las 7:00 de la mañana.

Por varias horas, los mariachis de Sedena y Marina amenizaron la espera que se hacía muy cansada bajo el sol del mediodía. El sonido avisó a los presentes que López Obrador avanzaba sobre avenida Juárez a la altura de la Alameda y apelaba a su paciencia.

Cuando por fin llegó el Presidente al Zócalo, otros minutos de caos. El ingreso al pasillo por el que se dirigió hasta el templete se convirtió en una lucha entre militares, simpatizantes y ayudantía por intentar liberar el paso.

La marcha que convocó el presidente Andrés Manuel López Obrador por sus cuatro años de gobierno tuvo una participación de alrededor de 1.2 millones de personas, informó la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

Reportó que, según informe de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la marcha transcurrió en saldo blanco. Hubo participación de los 31 estados y Ciudad de México, así como migrantes.

“Fue una marcha histórica con el presidente López Obrador. Cuatro años de transformación. Saldo blanco. No se rompió ni un vidrio. Me informa la Secretaría de Seguridad Ciudadana que estima cerca de 1.2 millones de personas”, escribió en Twitter.

Sheinbaum agradeció a los asistentes y les pidió regresar con cuidado a sus lugares de origen: “En verdad me siento emocionada, una marcha histórica hoy en la ciudad”, posteó.