Por Francisco Tijerina Elguezabal

Somos engañados por la apariencia de la verdad. // Horacio

La semana anterior las autoridades de Nuevo León anunciaron un nuevo protocolo para combatir el acoso en el Metro; cancelaron el “Vagón Rosa” y ahora en cada tren que arrastra tres vagones, en el primero de ellos habrá una zona al inicio delimitada por barreras y cintas de colores, exclusiva para mujeres y niños menores de 12 años.

Sonaría bien si no fuese porque el anuncio es la aceptación de que la anterior estrategia les falló y no les funcionó, más que por la desobediencia de los varones para acatar la disposición, por la falta de espacio que tiene el sistema para albergar la demanda.

Seamos serios un momento. ¿En realidad creen las autoridades de Movilidad y los directivos del Metro que su plan funciona? Entiendo que Graciela Buchanan y Ximena Peredo, secretarias de la Mujer y de Participación Ciudadana, respectivamente, jamás se han subido en él, pero antes de avalar la estrategia de sus compañeros burócratas, deberían preguntar y no ser copartícipes de un engaño.

La cinta y las barreras servirán para un carajo a la hora pico y a los hombres les valdrá un cacahuate a la hora de subir con tal de encaramarse en el vagón para trasladarse.

La solución no es otra que incrementar la capacidad del sistema poniendo más vagones para que dejen de ir todos como en una lata de sardinas.

Pero lo peor es que la “solución” contempla sólo a las mujeres que utilizan el Metro, ¿y qué pasa con todas las que viajan en los camiones? ¿Qué porcentaje de pasajeros tienen el Metro en comparación con las que utilizan el transporte urbano y para las que no ofrecen ninguna alternativa?

Ni hay un buen sistema de Metro, ni hay un buen sistema de transporte urbano, ni hay Movilidad en Nuevo León y por ello las mujeres, estudiantes y trabajadoras, amas de casa y demás, suben a las unidades resignadas a recibir cualquier clase y cantidad de agresiones, porque saben que no hay de otra y lo hacen a la defensiva, temblando, tensas y sin tranquilidad, y todo por la falta de conciencia, planeación, trabajo y resultado de nuestras autoridades.

Lejos de andar haciendo anuncios estrambóticos, nuestros funcionarios hombres, pero también Buchanan y Peredo, deberían subirse cualquier día de entre semana en hora pico al Metro o un camión, a ver si opinan igual y aguantan lo que los sufridos usuarios y sobre todo usuarias tienen que tolerar por su ineficacia e indolencia.

“Pongamos un cinta de color y una barrera y con eso lo resolvemos”, sí, claro, ajá. Es más sencillo hacerlo bien, pero les encanta jugar a las mentiras.