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Por Francisco Tijerina Elguezabal

En esencia somos criaturas sociales. La idea de que uno puede empezar algo de la nada, libre del pasado o sin deuda alguna a otros, no podría estar más equivocada. // Karl Popper

En el ejercicio de gobernar lo más común y natural es el desgaste, porque pocos son los que agradecen y recuerdan y, por contrario, son más los que se enfadan y guardan celosamente el rencor de un agravio para cobrarlo después, no importa cuándo, pero cobrarlo.

Hacer las cosas bien es la obligación y por ella no hay agradecimientos, es un deber que se debe cumplir; pero cuando se falla, cuando no le cumples a un ciudadano, la deuda será para siempre y, dependiendo del nivel del daño, alcanzará no sólo a la persona, sino también al partido que lo postuló.

Si Luis Donaldo Colosio cree que puede pasar de puntillas mirando hacia otro lado y hacerse el desentendido en el tema de la inconformidad de los vecinos del sur por la forma en que se pretende construir la Línea 5 del Metro, está muy equivocado.

Al alcalde regio le van a cobrar y será el primero en pagar la afrenta. Su valemadrismo ante las quejas ciudadanas le puede costar su reelección y con ello recibir un duro traspiés en sus planes políticos.

Pudiera considerarse hasta cierto punto “normal” el que Colosio apoye el plan que con mentiras, contra la razón, por la fuerza, con encuestas “cuchareadas” y “apoyos” simulados, se empecina en vender Hernán Villarreal, por una simple adhesión al partido y los colores, pero para los habitantes encabritados del sur, que en buena medida votaron por él, significa el que les dé la espalda y anteponga su color naranja a su obligación de representarlos.

Todo se está combinando en los tiempos para generar un macro error de cálculo político en las siguientes elecciones que golpearía directamente a Colosio, pero que también dejaría enormes daños en el Congreso local para Movimiento Ciudadano y, entonces sí, a remar contra corriente en la segunda parte del sexenio de la administración estatal, por mucha aprobación que hoy tenga el gobernador Samuel García.

Quien de todos pierde más es Colosio, porque reitero le pueden borrar su sueño de reelegirse y continuar después con su carrera política; el gobernador continuará en su puesto y la suerte de los diputados es problema de ellos, no del alcalde.

El tiempo vuela y hoy se ubica en contra de los propósitos del presidente municipal de Monterrey. Más valdría medirle el agua a los camotes y ponerse a pensar en si mismo, antes que replegarse a la obediencia y disciplina partidista, esa de la “vieja política” que tanto les encanta criticar.

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// Francisco Tijerina

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Autor: stafflostubos
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