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Por Francisco Tijerina Elguezabal

“El verdadero caballero es el que solo predica lo que practica.” // Confucio

Retumban aún en mi cabeza los gritos y consignas de las marchas por el 8M, veo imágenes y videos de las protestas y repaso con atención las “sentidas” posturas de políticos y candidatos que buscan congraciarse y aprovechar al momento para llevar agua a su molino.

De pronto, navegando en redes sociales, me topo con una publicación en Facebook que llama mi atención, es una “nota” criticando a Karina Barrón por haber pertenecido a distintos partidos políticos durante su carrera; sin embargo al ver con detenimiento te das cuenta de que no es un post normal, sino una publicidad pagada por un “medio de comunicación”, lo que deja en claro que se trata de guerra sucia.

Abro la nota contra Karina y no leo nada nuevo, acusaciones sin mucho sustento, chismes, supuestos, nada interesante, le critican que estuvo en el PAN, se pasó a MC y de ahí al PRI.

Y cuando te preguntas ¿quién habrá pagado para tirarle lodo a la aspirante al senado?, te encuentras en la parte baja del mismo artículo otro que dice: “Conoce a Waldo Fernández” y obvio, de inmediato le di click para ver qué decía del contendiente y ¿qué creen?, ¡oh, sorpresa!, una historia sweetie-nice, casi empalagosa de tan dulce, hablando linduras de Waldo.

Lo que no dice la “nota” de Fernández es que él también tiene lo suyo, pues llegó misteriosamente al PRD en donde de la nada se hizo diputado federal, después se pasó al bando independiente para formar parte del gobierno de Jaime “El Bronco” Rodríguez Calderón y dado el momento saltó a Morena para hacerse de la candidatura a una diputación local, o sea, el mismo número de brincos de Barrón.

Ni me asusto, ni me espanto por la guerra sucia, aunque me extraña que a unos cuantos días de iniciada la campaña se llegue a esos extremos, lo que me indica un par de cosas: quien lo hizo es o muy ingenuo o muy tonto, para tirar la piedra y no esconder la mano; y, habrá que estar jodidamente desesperado para invertir en golpear contrarios en lugar de aprovechar los recursos para posicionar su propia imagen en el electorado.

De una cosa estoy seguro: así no se ganan elecciones, porque manchar al rival no necesariamente te ayuda y porque no es de hombres el agredir a una mujer.

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// Francisco Tijerina

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Autor: stafflostubos
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