Por Félix Cortés Camarillo
Si los experimentos que un grupo de especialistas en genética conduce en la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos, siguen por el camino que van, existe la probabilidad de que la sospecha que en automático sufren algunos padres cuando sus bebés tienden a parecerse más al vecino que a ellos mismos, pase al ropero donde se guardan los prejuicios adquiridos. El Dr. Dieter Egli encabeza al equipo de genetistas que trabaja en lo que llaman “edición” del ADN en embriones humanos en desarrollo.
Obviamente los experimentos, que continúan una muy añeja ilusión de mejorar genéticamente a los humanos, no tienen por objeto evitar esas sospechas.
Su intención primordial es poder intervenir en el ADN de los embriones para modificar los genes que pudieran evolucionar posteriormente en enfermedades del corazón o cardíacas, por el momento, y no en el color de los ojos o la piel del nacido.
El Dr. Egli dice que la técnica no está a punto de poderse practicar el día de mañana en los hospitales; sin embargo, los avances en la etapa experimental han sido lo suficientemente exitoso como para estar ya corrigiendo el texto de sus resultados para publicarlos en una revista médica especializada.
Desde el 2012 los genetistas andan buscando la manera de “reparar” las moléculas defectuosas en los embriones. La técnica es introducir al ADN del paciente una célula carente del mal detectado, junto con una célula guía que le lleve a remplazar a la enferma. El problema fue la exactitud del rumbo: la “edición” que ahora se plantea, simplifica ese paso haciendo el proceso similar a la edición de una pista de sonido o de una película.
Según el periódico New York Times, el Dr. He Yiankui, en China, ene el 2018 logró “producir”, según afirma, tres bebés con resistencia genética al SIDA. Los expertos de su país consideraron el trabajo imprudente y sus autoridades encarcelaron al médico tres años. Antes de usar la “edición”, los médicos de Columbia University experimentaron con la reparación de células que daban indicios de que podrían en el futuro llevar la ceguera hereditaria. El índice fracaso/éxito no fue satisfactorio, como lo es el de la edición actual.
Ahora bien, existe el hecho esencial que en el ADN las características del humano son establecidas por cientos, miles de genes. Hasta ahora se han podido “editar” tres o cuatro, tal vez cinco. A mayor número de genes modificados, mayor la probabilidad del fracaso.
Se presenta además, una cuestión bioética. Se conoce la historia del Dr. Mengele en el campo de concentración nazi de Auschwitz, en donde seleccionaba a los presos que iban a los campos de trabajo forzados y a los que pasaban directo a la cámara de gases. El llamado doctor muerte Joseph Mengele, usaba seres humanos para experimentos primitivos de genética, buscando la “producción” de seres físicamente superiores, una “raza aria” perfeccionada.
Finalmente está el supuesto honor profanado del marido cornudo.
Pero eso pertenece al mundo de la frivolidad.
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Una ternera de tres semana de nacida fue detectada hace cuatro días en La Pryor, Texas, contagiada del gusano barrenador. El primer caso en Texas desde 1960.
Solo entonces el gobierno del estado retomó el programa de producción de moscas estériles para detener la proliferación de la mosca que produce el gusano perverso.
La producción de ese remedio, que encabezaba los Estados Unidos, fue suspendida después de haber erradicado al gusano barrenador en América del Norte y Central.
Ahora ha regresado a las andadas, para preocupación de los ganaderos de Texas, que con el 14% de la producción de carne de res que comen allá en el norte son los principales proveedores y están preocupados.
Más lo están, los ganaderos del norte de México que mandan sus filetes para aquel mercado.



