El creador japonés presenta piezas en resina, video, diseño sonoro e instalaciones con olor en la exposición Sombra aromática.
El Museo del Perfume (MUPE)presenta Sombra aromática, una exposición del artista japonés Yupica que rompe con la lógica visual que domina buena parte del arte contemporáneo actual. La muestra —abierta hasta el 25 de octubre— integra pintura en resina, videoarte, diseño sonoro e instalaciones aromáticas, entre ellas RapitiUm (2024-2026), inspirada en Cuatro Ciénegas; publica MILENIO.
Yupica, originario de Tokio y residente en México, trabaja bajo el concepto de tecno-animismo: la idea de que humanos, organismos vivos y sistemas tecnológicos comparten una misma dimensión sensible.
Víctor Mendoza y Marcela Herbert, cocuradores de la muestra, acompañaron ese proceso desde ángulos distintos. Mendoza, además director de la Galería Hilario Galguera, describe la exposición como «un lugar de disrupción y resistencia» frente a un arte contemporáneo demasiado bidimensional; subraya que, donde otros artistas optan por la crítica política directa o el lamento apocalíptico, Yupica propone «una reconciliación mística y material» entre naturaleza y tecnología.
Herbert explica que la decisióncuratorial central fue construir una experiencia que se descubriera con todos los sentidos, dejando que el aroma —y no la imagen— fuera el hilo conductor entre las piezas y el espacio:
«el aroma se convierte en el detonador de la experiencia y guía la interpretación de cada espacio.»
Para Mendoza, la relevancia de Yupica trasciende lo local:
«Es un artista que no está mapeando el presente; está intuyendo el futuro de la sensibilidad humana.»
Herbert coincide: cree que el futuro de los espacios culturales pasa por reconocer que el conocimiento también se construye a través de las emociones y de todos los sentidos, y que eikō demuestra que el olfato puede ser una herramienta de interpretación cultural tan poderosa como la imagen o la palabra.
MILENIO conversó con Yupica sobre el proceso creativo detrás de la exhibición y de su noción de tecno-animismo.

El título de la exposición podría traducirse como Sombra aromática. ¿Qué significa esa sombra?
La palabra japonesa suele traducirse como «sombra», pero su significado es más amplio: no se refiere solo a la ausencia de luz, sino también a una huella o el rastro que un cuerpo deja al interactuar con el mundo. En Eikō, el aroma se entiende como esa huella invisible: el resultado de procesos físicos, químicos y biológicos que conectan minerales, plantas, microorganismos, animales y seres humanos a lo largo del tiempo.
Tu trabajo suele dialogar entre naturaleza, tecnología y espiritualidad. ¿Cómo ha evolucionado esa relación desde tus primeras obras hasta hoy?
Esta exposición reúne obras de distintas etapas de mi trayectoria: piezas de la primera fase, como Rapitae (2015) y la instalación Re- (2014), junto con obras recientes como RapitiUm (2024-2026),reconfiguradas para el MUPE. Más que presentar obras independientes, permite observar cómo una misma investigación ha evolucionado durante más de una década.
Los materiales han cambiado, pero el interés por la relación entre naturaleza, tecnología, percepción y espiritualidad permanece constante; estas obras conviven hoy como un mismo organismo vivo.
¿Crees que la inteligencia artificial, los algoritmos o las máquinas pueden desarrollar una forma de sensibilidad?
Históricamente, el ser humano ha tratado a animales e incluso a otros hombres como herramientas, sin que esto anule su sensibilidad. La categoría de «herramienta» dice más sobre quien la aplica que sobre quien la recibe. Yo no hago nada solo: colaboro con personas talentosas y equipos tecnológicos con respeto genuino. Esta exposición invita a ponerse en el lugar de un animal, una planta, un mineral o un robot IA, e imaginar cómo perciben el mundo a su manera única.
¿Cómo se construye una obra cuyo principal material, el aroma, no puede verse?
En el mundo existen más fenómenos invisibles que visibles, como la energía vital o frecuencias que no percibimos. Me interesa cómo lo invisible da origen y hace crecer lo físico: la materia no es estática, sino una potencia latente en constante transición. El aroma es uno de los medios para revelar esa dimensión oculta de la realidad.
¿Qué cambió en tu proceso creativo al trabajar con un espacio dedicado al patrimonio olfativo?
Desarrollar una exposición para el Museo del Perfume representó una oportunidad única para profundizar en el diseño olfativo como lenguaje artístico. El aroma es el registro de la evolución de la materia y el universo, una huella grabada por el tiempo mismo: dentro de cada olor se esconde la memoria de los seres que se unieron como átomos, de las estrellas que colapsaron.
En la muestra conviven video, sonido, resina, instalaciones monumentales y composiciones aromáticas. ¿Cuál fue el mayor reto para lograr que estos lenguajes no compitan?
El mayor reto fue encontrarel lugar adecuado para cada obra y construir un recorrido donde todas dialogaran entre sí. El diseño espacial fue clave para que el visitante viviera la exposición como una experiencia continua y no como obras independientes: busqué que cada una potenciara a la siguiente.
¿Hay elementos de México que hayan transformado tu forma de entender el paisaje, la naturaleza o el olor?
Vivir en México transformó mi manera de percibir la naturaleza: volcanes activos, desiertos, selvas y una biodiversidad singular. Esa experiencia dio origen a Rapitium (2024), construida a partir del tiempo capturado en Cuatro Ciénegas, fragmentado y reconfigurado mediante video, sonido y un aroma inspirado en sus estromatolitos.
¿Qué encontraste en Cuatro Ciénagas que dialoga con las ideas centrales de la exposición?
Encontré un espacio donde el origen de la vida sigue latiendo en el presente. Sus estromatolitos —estructuras vivas de 3,500 millones de años, creadas por cianobacterias, entre los primeros organismos que produjeron oxígeno en la Tierra— demuestran que lo inerte y lo biológico están entrelazados en un devenir continuo.
¿Cómo evitas que la tecnología eclipse el discurso artístico?
Llevo trabajando coninstalaciones multicanal de video y audio desde los años 2000, así que no es una preocupación nueva. El fundamento de este proyecto no depende de la técnica ni de la estética: el arroz, la resina, el aroma no están ahí para impresionar, son materiales con una lógica conceptual propia. La tecnología en estas obras no acelera la experiencia, la desacelera; eikō propone abrir una pausa donde sea posible percibir la realidad desde perspectivas que trascienden el punto de vista humano.
¿Qué aroma te gustaría que permaneciera con el espectador al salir de la muestra?
Esta exposición no busca imponer un mensaje rígido ni definir una emoción concreta, sino ofrecer un lugar de autodescubrimiento. No existe una forma correcta o incorrecta de recorrer este espacio; mi invitación es a detenerse, tomarse el tiempo y dejarse guiar por la propia intuición. Al final, las sensaciones, recuerdos y reflexiones que cada visitante construya son, en realidad, la verdadera obra de esta exposición.
La exhibición está abierta de martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas, en el MUPE (Tacuba 12, Centro Histórico).
Foto portada: MUPE / MILENIO



